El domingo 26 de abril tuvimos un auténtico recordatorio de lo que una real ejecución de thrash metal en estado más puro. Tankard ha vuelto a las andadas, y de qué modo, solamente como los titanes del thrash saben hacerlo, a punta de clásicos repartidos entre sus trabajos más clásicos y los modernos, así como de un entusiasmo muy propio de ellos que gira en torno a la cerveza y el desenfreno metalero.

La noche dio inicio con el show de los históricos en el thrash nacional Disaster, banda con  un recorrido consolidado dentro de la escena nacional. Los originarios de Melipilla calentaron motores para que el público se llenara de entusiasmo y éxtasis. Una seguidilla de clásicos integrados entre otras por canciones como  “Escalada de Violencia”, “Atormentado”, “Genocidio”, “Thrash Metal”, y como no podía faltar, su emblemática “Motosierra del Infierno” enarbolando la sierra eléctrica tan característica de sus presentaciones.

Funcionando casi al tiempo estimado, fue a las 21:00 que el escenario se tornó en una emoción colectiva por parte del público al recibir a estos auténticos maestros del thrash metal en su forma y ejecución más violenta, como siempre se ha podido apreciar en las bandas teutonas.

“One Foot in the Grave” y “The Morning After” fueron las canciones que figuraron como ingredientes predilectos para un inicio arrollador y comenzar un mosh que pareció interminable en el transcurso total del concierto. Entre medio tuvieron momentos de interacción con el público que se prestaron para bromas que complementaban perfectamente, tal como cuando el vocalista comentó que continuarían con una canción de ritmo más lento, para en realidad, ante la negación de la gente, procedieran con la rapidísima “Rectifier”.

Para lo que fue la segunda mitad del espectáculo, clásicos como “Die with a Beer in your Hand” no se hicieron esperar, junto con el momento que acompañó “Chemical Invasion”, donde el Andreas Geremia subió a una chica del público para presentar la canción y complementar el inicio con un baile gracioso, a la vez que divertido. Fue otro momento donde el frontman señaló a una pareja del público, afirmando que conocía el verdadero nombre de la novia, presentando así su clásico “A Girl Called Cerveza”.

Entre la finalización del show, se hicieron presentes los clásicos infaltables, como lo son “Zombie Attack”, “R.I.B.” y “(Empty) Tankard”, la forma única y legendaria de irse por lo más alto de un show que dejó cautivado a la totalidad de sus asistentes, la despedida estuvo acompañada, como si se tratara de una atmósfera melancólica hecha a propósito, de la canción “Hurt” de Johnny Cash, algo que queda a la especulación. Lo que no queda a la especulación es la clase magistral de violencia, desenfreno y diversión que solamente Tankard sabe impartir a punta de riffs frenéticos y redobles destructores de cabezas.

Por LEO BONECRUSHER

Amante de la música Rock y Metal, nostálgico de los 80 y constantemente conociendo nuevas propuestas.