La jornada de ayer del RockOut Chile dejó claro por qué se ha convertido en una de las vitrinas más sólidas para el punk, hardcore y derivados en el país, confirmando algo que ya no es promesa sino realidad: el festival encontró una línea editorial clara y la está ejecutando eficientemente. Punk, hardcore y rock con contenido, una parrilla coherente que se sostuvo tanto en la trayectoria de sus nombres como en la respuesta de un público que llegó dispuesto a vivir una experiencia intensa, una fiesta del punk.
Desde temprano el ambiente ya marcaba el tono. Público diverso en edades, pero con códigos compartidos: camisetas de bandas, consignas políticas, padres e hijos, músicos, fue una jornada de participación constante, donde el público no se limitó a observar, sino que fue parte de cada presentación.
En escenario, Soziedad Alkoholika, su presentación fue exactamente lo que se esperaba de ellos, con una ejecución firme que dejaron claro por qué siguen siendo una referencia dentro del hardcore europeo. El sonido fue compacto, pesado, bien definido, con un público que respondía a cada tema, donde su mensaje sigue estando en la contundencia de las canciones, en esa mezcla de metal y hardcore que en vivo se siente más áspera que en estudio. Aunque sin extenderse demasiado entre canciones, dejaron claras sus posturas, manteniendo esa línea crítica que siempre los ha acompañado, confrontación a través de la música.
Galería | RockOut Fest: Soziedad Alkoholika en Estadio Santa Laura
Luego vino Eterna Inocencia, banda argentina de hardcore punk, con más de 30 años en los escenarios, que aportó un matiz distinto sin romper la coherencia de la jornada. Su presentación se sintió más cercana, más colectiva, y con un discurso centrado en lo social, lo humano y lo político, conectando de forma natural con el contexto local. No fue una sorpresa, pero sí una confirmación de su capacidad de generar vínculo real con la audiencia chilena, algo que ya arrastran desde sus visitas anteriores. Sin caer en la nostalgia fácil, lograron equilibrar intensidad y cercanía, con un discurso que sigue apuntando a lo social sin perder la línea.
Conversando con su vocalista Guillermo Mármol, nos comenta “En relación a cuando la banda nació, que fue hace 3 décadas, increíblemente los contextos son muy similares, las letras de repente se resignifican, y me parece que por alguna razón vos tenés propuestas que están nucleando al punk, al hardcore, hoy tenés un cartel de bandas que son todas muy claras en cuanto al mensaje. Creo que estamos muy vigentes con bandas históricas, y que también el contexto hace que estén saliendo bandas nuevas. Nuestras letras hablan de la construcción de un mundo mejor, y que ese mundo mejor este basado en la heterogeneidad, en el respeto por el otro, en el pensar las cosas de manera colectiva, en no pensar en la individualidad, ni en el individualismo, que es lo que a nosotros nos enseñaron mucho las bandas con las que estamos compartiendo escenario, como Bad Religion, Evaristo, era lo que nosotros escuchábamos de niños, y que también de alguna manera nos orientaban qué hacer, entonces un poco vamos construyendo, aportando en la construcción de ese legado; por suerte también hay un montón de bandas nuevas, quizás también como respuesta a este contexto, y también las letras son muy interesantes”.
“Siempre hay una parte del rock que comunica a través de las letras y otra parte que no, me parece que en líneas generales hay un periodo que hasta artistas que están más vinculados a hacer letras que no tengan un marcado tinte social lo han hecho, hay acciones para pensar, como Bad Bunny cerrando el Super Bowl, es para pensar, cosas con las que uno antes no hubiera conectado, y ahora lo mira por la pantalla y dice bueno, también entendiendo como es la industria cultural y todo pero podría hacer otra cosa, e hizo eso, entonces los artistas me parece están en un momento interesante, en donde muchos están saliendo a decir cosas, cada uno a su manera y con sus herramientas, la cultura está tratando de ser el refugio de muchas personas que en otro contexto no están encontrando respuestas”.
Galería | RockOut Fest: Eterna Inocencia en Estadio Santa Laura
Luego la intensidad volvió a subir, desde España con Non Servium. Lo suyo fue directo, street punk en estado puro, con actitud frontal y un ritmo potente en todo momento. Con una estética adhoc y visuales coloridas, no hubo grandes variaciones en su set, ni necesidad de ellas. La banda se mantuvo firme en su propuesta, apelando a la fuerza de sus canciones, una actitud callejera y a una presencia escénica que no necesita adicionales. Funcionó dentro de lo que se esperaba: contundencia, velocidad y conexión con un público que conoce bien ese lenguaje y respondió con energía constante, reafirmando por qué siguen siendo un nombre relevante dentro del circuito europeo.
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El cambio de clima lo marcó La Vela Puerca, banda uruguaya de rock punk, fusionado con ska, introdujeron una pausa relativa en la intensidad sin perder convocatoria. Su show permitió abrir el espectro sonoro de la jornada, incorporando momentos más melódicos y estructuras menos rígidas. La banda supo manejar ese equilibrio, manteniendo la energía pero desde otro lugar, más emocional que físico. Su experiencia en escenarios grandes se notó en la forma de construir el set, generando dinámicas que mantuvieron al público conectado sin necesidad de recurrir a la saturación constante, demostrando el alcance que tienen fuera del nicho estrictamente punk.
Galería | RockOut Fest: La Vela Puerca en Estadio Santa Laura
En la recta final, Bad Religion, con su punk rock californiano, ofreció una clase de lo que es la trayectoria musical. Su presentación fue precisa, medida, hasta elegante. Una banda que no necesita presentación y que se luce en el escenario, con clásicos de siempre como “The Streets of America”, “American Jesus”, “21st Century (Digital Boy)”, “Atomic Garden”, “Punk Rock Song”, entre otros, fue un set preciso, dejando a un ansioso público feliz y totalmente satisfecho, transformando este momento en historia en la vida de cada uno de los asistentes. Con su vocalista Greg Graffin, quien fue un orador del evento, gesticulando con sus manos, algo característico de sus presentaciones. En momentos el público reclamó, por el volumen, pidiendo “más volumen”, lo que luego se solucionó. Fue una jornada increíble verlos en vivo, es una banda que ha influenciado a generaciones completas, tanto a músicos como público en general, años de circo y consistencia: hacen lo que saben hacer, y lo hacen bien, y es justamente eso lo que los mantiene en ese lugar.
El cierre estuvo a cargo de Evaristo, en uno de los momentos más significativos de la jornada. Más allá de lo musical, su presentación tuvo un peso simbólico evidente, donde siempre es relevante su mensaje, y donde su figura sigue generando una conexión directa con el público latinoamericano, no desde la nostalgia, sino desde la coherencia de un discurso que se mantiene vigente. Salió al escenario con una polera del FPMR, lo que claramente además es un mensaje a su público, donde el simbolismo es contundente en lo emocional y político. Siempre en sus presentaciones predomina la conexión con el público, que corea cada canción como verdaderos himnos, con temas como “Salve”, “Come Mierda”, “Otra canción para la policía”, “Delincuencia” y finalizando con “Ellos dicen Mierda”. Su presencia sigue teniendo peso propio, por trayectoria, historia y coherencia.
Galería | RockOut Fest: Evaristo Páramos en Estadio Santa Laura
En términos generales, la jornada se sostuvo con una producción que cumplió: tiempos respetados, cambios de escenario fluidos y un sonido que, salvo momentos puntuales, se mantuvo a buen nivel durante toda la fecha. La logística acompañó, permitiendo que el foco se mantuviera en la música y no en problemas externos.
Rockout apostó por una línea clara y la ejecutó con solidez. En un circuito donde muchas veces se prioriza la cantidad por sobre la coherencia, lo de ayer destacó justamente por lo contrario: menos dispersión, más identidad, en una jornada intensa y alineada con lo que el público fue a buscar.
Produce: Transistor

