Professed es una banda chilena que se encuentra activa desde el año 1997, y con una carrera underground muy interesante, que no se había manifestado en un LP hasta ahora. 

En 1998 editan un promo tape que tuvo muy buena acogida en el circuito en que se movían, con muy buenas críticas, pero muy tarde para hacerse un nombre en el culto de la generación del “Manuel Plaza”, por lo que la falta de trabajos 100% profesionales les impediría dar un salto mayor en cuanto a masividad. 

Y es que Professed tiene materia prima de sobra, técnica instrumental depurada y composiciones cautivantes con riffs y melodías que atrapan de inmediato. En su disco homónimo, el cual recién pudo finalizarse este año, tras una accidentada agenda, dan rienda suelta a un death metal con mucho vértigo, con riffs duros y a la vez emotivos que beben de lo más clásico del estilo, y que podría asociarse rápidamente a Pentagram, por ejemplo, el referente nacional por excelencia, y a otros clásicos a quienes nada tienen que envidiar.

El disco comienza con “Visions”, en una entrada que te agarra primero por sus riffs y progresiones oscuras, y luego con su rapidez y brutalidad, con secciones que varían y hacen que la canción se enriquezca y mantenga la atención siempre. “Wind knives” es brutal y con ritmos marciales que se encuentran a lo largo de todo el disco, pero que aquí aparecen más claramente. El tema es más plano que el anterior, porque optan por mantener siempre la furia a tope.

Through dark images” comienza con arpegios que bajan los decibeles, pero a la vez preparan la atmósfera para otra descarga sónica asesina, que es para el deleite de todo amante del death metal. Una constante en el disco es la precisión en desplegar riffs brutales acompañados de una batería generosa en dobles bombos, junto a un canto a veces más gutural y a veces más gritado que contribuye a entregar sabores distintos, dando una sana muestra de variación e inventiva dentro del género. 

También hay canciones en español, como “Factores de desintegración” y “Cinturón de fuego”, en donde la primera mantiene la línea ya mostrada, mientras la segunda despliega una velocidad mayor, junto a sucesiones de riffs que suman intensidad, junto a una gran interpretación de bajo y un coro hecho para gritarlo y sentirlo. Todo eso para derivar en un final que se enlentece un poco, dándole mayor epicidad a esta sección, y un crescendo que termina por encantar, en la canción más elaborada y notable hasta ahora. Gran trabajo. 

“Death kingdom” se anota otro inicio destacado, lento y desgarrador, que desemboca en el death metal brutal ya expresado a lo largo de esta reseña, más un mid tempo en donde hay un intercambio de solos melódicos y diabólicos que te dejan muy arriba. El disco mantiene un muy alto nivel en todos los temas, con una mezcla que lo hace sonar noventero, y siempre con mucha claridad, apelando también a la destacada ejecución de los músicos. 

“Noctívago” también es en español, y con sus quiebres entrega un aire emotivo y casi progresivo, adelantando lo que viene en el mejor tema del disco: “Professed”. El tema homónimo es todo un himno, es la síntesis de todo, de la brutalidad, de las melodías que emocionan y envuelven, de la velocidad, y de cambios que recuerdan incluso a algunos arpegios y arreglos del Opeth noventero, agregando una guitarra clásica que suma elegancia a una propuesta que deleitará a los fans de la banda, y que tiene, sí o sí, que atrapar a los metalheads que no los conocen.

Los registros históricos siempre se agradecen, hay mucho material que quedó en los shows en vivo de otras épocas y no ha podido ser disfrutado ni testimoniado para las nuevas generaciones, lo cual es injusto y lo encasilla en un nicho del cual es muy difícil salir. Se agradece de sobremanera el registro y difusión de este tipo de obras, de una calidad musical notable.

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