11 de Septiembre, una fecha compleja para todos los chilenos. Muchos nos preguntabamos si habrían problemas para acercarnos al ex Movistar Arena, hoy Santander Arena. La producción se pronunció y señaló que abrirían sus puertas más temprano para evitar aglomeraciones. Bien ahí, pero en general no hubo problemas ni de locomoción a la salida. Pero claro, lo más importante en este momento era la celebración de los 40 años de la “reyes calabazas” y estuvo completamente a la altura.
20:00 hrs en punto sale Polimetro, emblemática banda de heavy/prog metal, que personalmente, no los veía en vivo hace quizás 20 años. Probablemente es el mejor recibimiento que he visto de una banda chilena teloneando. Completamente merecidos porque el sonido fue pristino. Con tan solo 5 canciones nos hicieron recordar tiempos mejores y es que las letras de “Fábulas” y “Episodios” volvían a aparecer en el inconsciente y a recitar esos versos a pleno pulmón. Estoy seguro que no fui al único que le pasó.
Si hay algo que hay destacar, además del virtuosismo de cada uno de los integrantes de la banda, es el dueto de voces que se genera con el bajista Alonso Sebastian Poblete y su eterno cantante Ricardo Susarte, algo que me sorprendió.
Luego de la banda nacional, solo tuvimos que esperar unos 20 minutos para que comenzara puntualmente los alemanes de Helloween que parten con una versión sinfónica de “March of Time”, fuegos artificiales y un paso por toda su discografia en la gran pantalla led de fondo. De a poco comienzan a aparecer las sombras de los músicos, la gente comienza a preparar motores hasta que aparece Michael y Andi para desatar el caos junto el coro insaciable de la canción: “Hours of lust, Hours of tears, Passing by before my eyes, Today, tomorrow, yesterday, one life”.
Le siguieron “The King for a 1000 Years” del “The Keeper of the Seven Keys: Legacy”, rescatada del año 2005, para continuar con “Future World”. En todo momento la banda se le ve feliz compartiendo con la audiencia. De hecho por momentos, me distraje con Michael Kiske intentando pasarle una uñeta a un fan específico, fallando dos veces. Cada vez retrocedía al escenario a buscar otra uñeta, hasta que logra pasaserla a un afortunado o afortunada.
El descanso llega con “This is Tokyo”, canción que fue single de su último disco “Giants & Monsters” en donde el público fue más bien contemplativo para pasar al fervor nuevamente con “We Burn”, una joya del “The Time of The Oath” que fue coronada con fuego desde el escenario en los coros. El calor realmente se hacía sentir en la cancha y probablemente también en la platea.
Por los comentarios en redes sociales, la canción más esperada de la noche era “Twilight of the Gods“, otra de los Keepers que renace con la complicidad vocal de Kiske apoyado por Deris. El público no para de vitorear y a cantar con todo los coros. No creo que sea el único disfónico que hoy sábado este leyendo este review.
Y sin descanso era el turno de brillar de Kai Hansen con “Ride The Sky” presentada por el mismo Guardián en la gran pantalla de fondo. Hay que elogiar el juego de luces y el buen sonido que tuvimos durante todo el show. Creo que nadie puede quejarse ya que el espectáculo estaba al nivel de cualquier festival europeo televisado o en streaming.
Otro descanso para la audiencia llegó con “Into the Sun”, claramente algo más desconocida para algunos pero que brilló gracias a Marcus Grosskopf en el bajo y el dueto de voces de Andi Deris y Michael Kiske. Continuamos con “Hey Lord”, que yo creo que para los que no nos spoileamos el setlist, fue una gran sorpresa.
Otro pase al “Giants & Monsters” fue “Universe (Gravity for Hearts)”, que debe ser una de las últimas piezas épicas escrita por la banda, especificamente por el guitarrista Sascha Gerstner, que nos narra un viaje cinematográfico por el cosmos. Lejos mi favorita de la última entrega de Helloween, y que fue muy bien recibida.
Ni siquiera llegabamos a la mitad del show y la audiencia extasiada por más Helloween prendía con cada una de las canciones: “Hell Was Made in Heaven”, un solo de batería de Dani Löble y la siempre bienvenida “I Want Out”. Era el final de un primer set que nos dejó a todos felices.
Se apagan las luces nuevamente, pero instalan dos sillas y una guitarra acústica, a lo que en cosa de segundos aparece la dupla Kiske-Deris. Y en un momento íntimo y también muy gracioso terminamos cantando “Yesterday”, para pasar a “In The Middle of a Heartbeat” y “A Tale that Wasn’t Right” la cual es acompañada en la mitad de la canción por toda la banda con un excelente solo de Michael Weikath.
Último espacio para su nuevo disco con el último single “A Little is a Little too Much”, mi segunda favorita del disco ya que combina las tres voces (incluida la voz de Kai) de una excelente manera, recordándonos esas canciones jocosas de los 80.
Los 40 años no se podían celebrar sin tocar un himno para todo metalero que se respete. “Heavy Metal is the Law” sonó potente en los riffs y voz de Kai Hansen, lo cual hizo volver despertar al público para caer extasiados con la versión integra de “Halloween”.
Sin lugar a dudas el show ya estaba completo. Dos horas que se habían disfrutado de princio a fin, pero las luces se vuelven a apagar y aun quedaba algo más. Más Helloween quienes nos sorprenden con confeti y los primeros acordes de “Eagle Fly Free” junto a una águila de metal que desgarraba las pantallas. El público le daba el respeto necesario a un himno que realmente no podía quedar fuera.
Sin descanso alguno, comienza a sonar los riffs junto a la caja de Dani con “Power”, una de mis favoritas de la era Deris, y el público vuelve a reaccionar impresionados por el desplante y la energía de la banda, que parecía inagotable.
Yo ya me había dado por pagado con esta gran noche, pero el gran sello final lo dió “Dr. Stein” en donde salieron grandes globos hacia la cancha con el logo de la banda y un gran 40, recordandonos que esta era la gran celebración de Helloween y que probablemente un setlist tan extenso no se volvería a repetir.
Realmente una noche mágica, como esas que solo los padres del power metal saben planear. 40 años solo se viven una vez, solo esperamos que en los 50, la banda genere un show tan grande y espectacular como el que presenciamos. Gracias Helloween por existir, por convertirte en esta gran super banda. Gracias Michael y Kai por volver y seguir haciendo la música que nos sigue emocionando década tras década.

