Nox Terror, banda chilena de black metal, presenta este 2026 su tercer álbum de estudio, “Covenant of the Lost Shadows”, un disco que confirma el camino que han venido construyendo desde el lanzamiento de “Toxic Poem” en 2021. Su propuesta se sigue sustentando en un black metal que recoge la crudeza propia del género, pero que incorpora elementos atmosféricos capaces de enriquecer y ampliar su repertorio musical.
“Covenant of the Lost Shadows” se trata de un disco con virtudes evidentes y momentos realmente inspirados, aunque también con algunas decisiones que le restan impacto e impiden que alcance un nivel más consistente de principio a fin. Pero antes de entrar en el análisis del álbum, vale la pena detenerse brevemente en quiénes son Nox Terror.
Para quienes aún no conocen a la banda, Nox Terror surgió originalmente como el proyecto solista del multiinstrumentista Chaos, quien decidió desarrollar una propuesta centrada en el terror psicológico, lo paranormal, la muerte y sus misterios. Musicalmente, las influencias de Mayhem, Darkthrone y Burzum son evidentes, aunque el proyecto ha ido desarrollando una personalidad propia.
La incorporación de L en guitarra, 1338 en bajo y Morkets en batería terminó por consolidar una formación que hoy exhibe una identidad reconocible, marcada por el uso constante del tremolo picking, baterías que alternan blast beats con pasajes más atmosféricos y una voz desgarrada que aporta intensidad y carácter a las composiciones.
Entonces, ¿qué encontramos en este nuevo trabajo? Lo primero que llama la atención es la solidez de una identidad que se mantiene a lo largo de todo el álbum. Nox Terror sabe perfectamente qué sonido quiere proyectar y lo desarrolla con convicción. A ello se suma una producción claramente más robusta que la de sus discos anteriores, aspecto que contribuye a la visión final sobre este trabajo.
Temáticamente, el disco aborda el aislamiento, la muerte, el vacío espiritual, el ocultismo y el misticismo. Son tópicos habituales dentro del black metal, pero la agrupación los desarrolla con la coherencia necesaria para evitar caer en los clichés del género.
Tras varias escuchas, me resulta evidente que el corazón del disco se encuentra en su primera mitad, particularmente desde “Blood Mills” hasta “Frostbound Realm of the Dead”. Es ahí donde la banda alcanza sus mejores momentos, pues suenan agresivos, convincentes y frescos, encontrando un equilibrio muy efectivo entre la visceralidad y la construcción de atmósferas. Es un tramo del álbum donde todo parece encajar de manera natural.
El trabajo vocal de Chaos destaca por la expresividad, la potencia y la capacidad de transmitir una importante carga emocional, alejándose de los lugares comunes del black metal para explorar perspectivas más existenciales.
La producción, realizada por Chaos Studio Productions en Santiago, junto con la mezcla y masterización a cargo de Sweep Blast Studios en Buenos Aires, constituye otro de los puntos altos del trabajo. El disco posee cuerpo, mantiene la suciedad necesaria para conservar su esencia underground y, al mismo tiempo, ofrece la claridad suficiente para que los distintos elementos encuentren espacio dentro de la mezcla.
Pero, ¿qué es lo que no termina de funcionar en este trabajo? El primer problema aparece en la apertura. “Lamentum Aeternum (Opus I)” es una introducción que queda a medio camino. Como oyente me descoloca y no me termina de parecer coherente como transición hacia “Blood Mills” que es el segundo tema. Una construcción atmosférica con más desarrollo hubiera permitido una transición más natural y armónica a la siguiente canción, dotando al inicio de mayor contundencia.
Un segundo punto se vincula con el balance general del álbum. Tras varias y repetidas escuchas, me queda un sabor agridulce entre la primera y la segunda mitad del disco. La primera mitad sin dudas que es la que sostiene el disco, pero la segunda es más irregular, donde sólo “Fire Is the Only Truth” y “Burgos” logran mantener la intensidad exhibida en los primeros cinco temas.
Probablemente, la inclusión de “Toxic Poem” en versión en vivo constituye la decisión más discutible del álbum. Más allá de la calidad de la interpretación, el cambio de sonido y producción rompe la inmersión que el propio disco había construido hasta ese momento, afectando la cohesión general de la experiencia.
Por su parte, “Arcanissinum (Rehearsal Edition)” sin ser un mal tema, tampoco alcanza el nivel de impacto ni la capacidad de permanencia que exhiben las composiciones más fuertes del trabajo.
Conclusión
“Covenant of the Lost Shadows” representa, en líneas generales, un paso adelante para Nox Terror y confirma que la banda posee una identidad definida y un rumbo claro dentro del black metal nacional. Cuando el disco funciona, lo hace de muy buena manera, con personalidad, desarrollo de atmósferas y canciones capaces de sostenerse por mérito propio.
Las principales deficiencias pasan por una apertura que no termina de despegar, una segunda mitad menos consistente que la primera y una cuestionable decisión al incluir un track en vivo que rompe la cohesión del disco.
Para los seguidores del black metal chileno y del género en general, se trata de un trabajo que merece atención. Para Nox Terror, es la confirmación de que poseen una propuesta con sello propio y una visión artística clara. El desafío ahora pasa por afinar esos detalles para que un próximo lanzamiento sea completamente sólido.
Tracklist:
- Lamentum Aeternum (Opus I)
- Blood Mills
- Echoes of the Fallen
- The Fog of Resignated Souls
- Frostbound Realm of the Dead
- Ceremony of Eternal Night
- Fire Is the Only Truth
- Burgos
- Toxic Poem (live)
- Arcanissinum (rehearsal edition)
Escucha el disco a continuación:

