La experiencia que uno siempre espera de un recital es que sea gratificante y poderosa, sobre todo si hablamos de una banda de metal. Y eso ocurrió en la noche del 21 de abril del 2026 en las dependencias del Teatro Cariola: In Flames regresó a Chile por cuarta vez casi dos años y medio desde su última presentación y lo hicieron de manera intensa desde principio a fin, repasando los éxitos de su basta trayectoria y, de paso, reinterpretando unas canciones de su último disco “Foregone”.
La velada de los suecos también fueron acompañadas con importantes invitados nacionales de la escena del metal nacional: Projector y Diametral fueron los encargados de hacer la “previa” para esperar a In Flames. Pero la espera valió la pena porque ambas agrupaciones entregaron un show de un calibre que no hay que envidiarle a ninguna agrupación internacional.
Comencemos a relatar los hechos. El Teatro Cariola abrió sus puertas, como ya es costumbre del recinto, a las 18:30 horas y los asistentes comenzaron a ingresar lentamente al lugar en que se realizaría la ceremonia musical.
Ya cerca de las 19:30 horas, sale el primer invitado al escenario y son los nacionales de Projector. Con su propuesta de melodic death metal y con tintes de groove, comenzaron su show con “Killing The True” y lentamente comenzó aumentar su intensidad, con los precisos asistentes que se encontraban en el teatro. Le siguieron “Solitary Ascension”, “Between The Nature and Ego”, “Living Resources” y “Kakistocracy”.
Para finalizar su sólida presentación, Projector se despide con “Corporatocracy” y se retiran dejando al público muy cautivado por su desempeño y propuesta musical. Hasta ese entonces, la cancha del teatro estaba copada con más de la mitad de su capacidad.
Eran las 20:30 horas y, con el Teatro Cariola ya cerca de su capacidad máxima (con la platea alta con público), se presentan los también nacionales Diametral y desatan la locura de entrada con la canción “Artificial Euphoria”. El ambiente ya estaba prendido y se forman los primeros mosh pit de la jornada.
Diametral sigue con su repertorio y, con su estilo también de melodic death metal con una fusión de metalcore, se entregan al público ya entusiasmado y le siguen con “Lo Prado Murder”, “Onlyfan”, “Sentenced” y “I’m the Truth”. Finalizan con “Hell in me” y la fanaticada quedó “prendida” para ya esperar el acto principal.
El tiempo de espera fue muy rápido y a las 21:30 era la apertura del main event. Pasaba el tiempo pero, curiosamente, no hubo impaciencia de los asistentes y estos seguían esperando.
A las 21:35 comenzó la intro de la banda que todos esperábamos ver. Con el Teatro Cariola sold out, lentamente comenzaron a aparecer Jon Rice (batería), Chris Broderick (guitarra), Bjorn Gellote (guitarra), Liam Wilson (bajo) y, finalmente, la cara visible de la banda sueca y vocalista, Anders Fridén.
Por fin se presenta In Flames e inmediatamente comenzó la histeria. La poderosa “Pinball Map” del disco “Clayman” fue la que inició el ansiado concierto y el público chileno se entregó completamente con la agrupación sueca.
Con una apertura demoledora, le siguieron “The Great Deceiver”, “Deliver Us”, “Quiet place” y “In the Dark”. Los espectadores estaban ya en su goce y simplemente solo querían que el show continuase.
Luego sigue con un tema importante de In Flames y con “Voices” se generó una euforia en la cancha del teatro y gran parte de los asistentes sintiendo al máximo la ejecución de la canción. Una vez terminado el tema, caen los primeros “olé, olé, olé, olé … In Flames, In Flames”.
El show debía continuar y siguieron con “Cloud Connected” y “Trigger”, dejando esta última canción una catarsis en los asistentes y con la banda agradeciendo a los presentes. Pero llegó uno de los puntos fuertes del recital: “Only of the Weak” provocó una verdadera histeria y Anders deja corear a la gente y a todo pulmón “sell me the infection, it is only for the weak, no need for sympathy, the misery that is me”.
In Flames ya estaba en llamas. Siguen con “Meet your Maker”, “State of Slow Decay” y “Alias” y llega el otro punto fuerte: Anders propone que se forme un circle pit bastante grande y salen con otro hit que generó un impresionante mosh pit, pues se trató de “Mirror’s Truth”.
In Flames ya le quedaba poco tiempo en el escenario y sus últimas ejecuciones fueron “I am Above” y otra clasiquera de los suecos “Take This Life”, esta última generando un intenso final. Tras cerca de noventa minutos de presentación, la agrupación deja el escenario del Teatro Cariola y los asistentes se retiran del recinto.
¿Conclusiones? Fue un espectáculo potente de principio a fin, a pesar de que el sonido no fue impecable en determinados momentos. Se debe destacar el carisma de Anders Friden en el escenario, pues interactuó con el público de la platea preferencial del recinto que estaban a metros con niños y adultos; como así también con la gente que estaba pegada a la reja de la cancha, el vocalista pidió un par de veces a los presentes los teléfonos móviles y generando registro audiovisual únicos del momento.
La experiencia del “en vivo” de In Flames se mantiene intacta y lo demostraron en la noche del martes 21 de abril. La banda mantiene sus principios y con el recital demostraron que su propuesta sigue vigente.

