La noche del 13 de noviembre se inscribió en la historia del metal chileno como una jornada de furia, acero y fantasía. El Teatro Cariola, con su aura histórica, fue testigo de un triple ataque sónico que demostró la vitalidad y la conexión inquebrantable entre el metal nacional e internacional. Con Dolezall y SteelRage representando con orgullo la bandera local, el escenario estaba listo para recibir por primera vez en el país a los legendarios narradores del power metal sinfónico, Gloryhammer.
A pesar de no contar con un lleno total, la atmósfera era intensa; la energía de la audiencia se sentía concentrada y ferviente, prometiendo una entrega total a cada acorde.
Con una puntualidad impecable, a las 19:00 horas, las luces se atenuaron para recibir a Dolezall. La banda ofreció una lección de performance teatral y precisión musical.
Su puesta en escena fue una ambiciosa representación visual de los personajes que habitan sus letras. El vocalista, un verdadero camaleón escénico, ejecutó cambios de vestuario dramáticos que iban desde imponentes cascos de guerra medieval hasta capas vampirescas y gorros de copa, complementando a la perfección las temáticas de sus canciones.
El setlist, más extenso y enfocado que nunca, fue una marcha incesante a través de la oscuridad: “The Oaken Shields”, “Scourge Of God”, “Heir of the Cross”, “Bloodbath Feast” y “The Lady of the Death”
El clímax de su presentación llegó con su tema insignia, la brutal y pegadiza “Jack The Ripper”. El grupo no sólo abrió la noche; preparó el escenario, elevando la barra en términos de compromiso visual y musical, dejando a la audiencia cautivada.

Tras una breve transición, el Cariola se preparó para el asalto frontal del heavy/power metal de SteelRage. La intro, “Rage of Steel,” no fue solo música de fondo, sino una fanfarria que presagiaba la tempestad.
El vendaval sónico se desató con la poderosa “Glory”, que transformó la cancha en puños alzados. El recibimiento del público fue especialmente cálido y emotivo, un recordatorio del fuerte vínculo que la banda ha forjado con su base de seguidores a lo largo de los años.
Un punto destacado de su presentación fue la revelación de un nuevo himno: “Through The Storm”. A pesar de ser una pista inédita, cuyo lanzamiento se espera para su nuevo álbum en 2026, la recepción fue inmediata y entusiasta, demostrando la confianza de la banda en su nueva dirección y la lealtad de sus seguidores. La energía culminó con la incandescente “We’ll Never Give Up”, un llamado a la resistencia que dejó al público eufórico y listo para el acto final.

La expectativa alcanzó su punto máximo a las 21:00 horas. Con el escenario transformado para su debut en Chile, Gloryhammer se presentó con un setlist mucho más extenso y generoso que los que suelen ofrecer en los circuitos de festivales, una decisión agradecida por los fanáticos chilenos que esperaron años por este momento.
El Cariola fue instantáneamente transportado al universo de Angus McFife con la apertura enérgica de “Land of Unicorns”, seguida de cerca por “He Has Returned”. A pesar de que el teatro no estaba completamente lleno, el público chileno vitoreaba y coreaba cada verso con la intensidad de un coliseo, demostrando que la calidad supera a la cantidad.
Fue con la épica “Fly Away” que el Cariola explotó en una de las reacciones más eufóricas de la noche, confirmando que este tema sigue siendo una de las piedras angulares favoritas de su audiencia. La banda, visiblemente agradecida por el caluroso recibimiento en su primera visita, recompensó la fidelidad con dos canciones “Angus McFife” y “Questlords of Inverness”
Luego de una pausa dada por la fanfarria de “2001: Sunrise”, la banda continuó con éxitos tras éxitos: “Wasteland Warriors Hoots Patrol”, su tema homónimo “Gloryhammer”, “Fife Eternal” y “Masters of the Galaxy”.
Entre canciones, los integrantes de la banda se turnaron para tomar el micrófono y relatar parte de su saga, interactuando con el público y creando una conexión íntima con los asistentes que trascendió la mera interpretación musical. Esta cercanía, sumada a la grandiosidad de su buen sonido, hizo que la experiencia se sintiera verdaderamente única.
El espectáculo continuó con la maravillosa “On a Quest For Aberdeen” y la triada final de bises que dejó al público exhausto y extasiado: “Universe on Fire,” “Hootsforce” y el himno fundacional “The Unicorn Invasion Of Dundee.”
La banda se despidió de un Cariola feliz, donde cantar a todo pulmón, alzar los brazos y gritar “hoot, hoot” fue parte de un ritual sinfónico que los músicos escoceses apreciaron hasta el final.
La jornada del 13 de noviembre fue un rotundo éxito. Desde la ambición teatral de Dolezall, pasando por la honestidad metálica y la promesa de futuro de SteelRage, hasta el triunfal debut de Gloryhammer, el Cariola vibró con un nivel de energía, calidad y compromiso que reafirma la posición de Santiago como un punto crucial en el mapa del metal mundial.



