Anoche, en Teatro Cariola, fuimos testigos de una noche mágica: Sweet Home Santiago transformó este icónico espacio en un verdadero templo del blues nacional. Cuatro bandas, cuatro estilos, una sola pasión, la música hecha con el alma y tocada con el corazón.

A veces los conciertos no son solo eso, sino que se convierten en momentos donde la música atraviesa la piel, donde el tiempo se detiene, y donde uno se reencuentra con algo esencial. Eso fue lo que se vivió anoche, una celebración del sonido norteamericano hecho en Chile, con identidad propia, con historia, y con el corazón por delante; fue una fiesta musical que aún nos deja esa alegría en el alma.

Los encargados de abrir la jornada fueron Torres & Pezoa, un dúo que en su simpleza encuentra fuerza. Con una interpretación sincera, nos llevaron a los orígenes del blues más esencial, ese que se toca sentado, con los ojos cerrados y con los dedos rasgando no solo las cuerdas, sino también el alma.

Con un set íntimo y honesto, de esos que te conectan directo con la raíz del blues acústico, se sintió su cercanía y entrega. Fue una apertura íntima, donde el silencio del público hablaba del respeto que genera una ejecución honesta y profunda de músicos que ya llevan una trayectoria de 20 años. Entre sus temas, también tocaron “La Conquistada”, de Los Jaivas, en una increíble versión. Torres & Pezoa nos conectaron con el alma del blues, y según sus palabras, “somos blancos tratando de tocar el blues como los negros. .imposible”.

Siguieron Araya & Gumucio, dúo de cuerdas y armónica, con un groove y un sonido sólido, demostrando oficio y sensibilidad a partes iguales. Cada nota y arreglo fue una alegría musical. El dúo se movió entre el blues clásico y matices del soul demostrando una evidente madurez musical y también de entrega escénica. Se notaba que disfrutaban del escenario, y esa energía contagiaba a un público ansioso de más.

La Rata Bluesera prendió fuego al teatro con una entrega vibrante, con todo el desparpajo y la energía que los ha convertido en referentes de la escena local. El público ansioso, se entregó por completo. Es una banda que desborda carisma, potencia y calle.

La conexión con el público fue inmediata, la gente bailó coreó, aplaudió y se dejó llevar por ese sonido más crudo, y auténtico. Llevan 25 años tocando juntos y esa trayectoria se agradece en el escenario.

Las canciones iban y venían, con temáticas actuales y contingentes adaptándolas a su música y repertorio, tocando temas como “La Daga”, “Septiembre 1973”, “Blues de la Cerveza”, el clásico “Santa Lucía”, y también tocando una versión de Los Jaivas, “Sube a Nacer Conmigo Hermano”.

Acompañados de una maravillosa voz “Cata Efusiva”, quien no sólo destacó en lo vocal, sino también su puesta en escena y seguridad en el escenario. Increíble escucharla.

También destacar la performance en escenario con “Kittydelaire”, de vestido rojo con máscara y llamas de fuego, con un baile armonioso y delicado, que luego se despoja de la vestimenta, y con colores en negro brillante y tatuajes, hizo un baile con fuego increíble, que aumento aún más la alegría y entrega de la banda.

 Acompañaron en el escenario también a la banda Claudio Bluesman de El Cruce, Gonzalo Araya de “Araya y Gumucio” e Iván Torres de “Torres y Pezoa”.

Luego El Cruce, riffs potentes, clásicos infaltables y una comunión total con un Teatro Cariola lleno que no dejó de aplaudir. Es una banda con historia, con oficio, y con la pasión intacta. Desplegaron un repertorio sólido, con clásicos que hicieron cantar a todos, y también con momentos de improvisación y solos que mostraron que siguen vigentes y desafiantes. Temas como “Me tienes loco”, “A encender el blues”, “La Gata”, “Me gustan todas”, con la intervención de variados instrumentos y con un tecladista, el único extranjero (desde Brasil), todo el conjunto entregó una fuerza musical increíble sobre el escenario, donde el público respondió con ovaciones, gritos y un entusiasmo que no decayó ni un segundo.

“Sweet Home Santiago” no fue solo un evento de blues: fue una muestra de que el talento nacional está vivo, que nuestras bandas no tienen nada que envidiar a ninguna escena del mundo, y que el público sigue respondiendo cuando la propuesta es honesta, potente y hecha con el alma.

Fue más que un concierto, fue una celebración del blues hecho en Chile. Se agradece a las bandas por regalarnos una noche inolvidable, y a todos quienes trabajan por sacar este sonido del underground y hacerlo más conocido, pues el blues chileno esta creciendo mucho, y existen varias redes de difusión como “blues chileno” en Instagram, que también cuenta con un programa de radio con Ricardo García Huidobro.

Salir del Teatro fue como volver de un viaje. En plena ciudad, pero con el corazón vibrando en otro ritmo. Ojalá se repita. Ojalá más gente escuche. Lo que pasó anoche en el Cariola fue algo que merece volver a ocurrir. Se vivió un concierto lleno de historia, identidad y pasión.

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