Esta es la historia del nacimiento del rock británico. Así de simple.

Porque ninguno de nosotros, ni ustedes que están leyendo esto, ni yo que lo estoy escribiendo, se habría enamorado, emborrachado, llorado o cabeceado gracias a los clásicos que conocemos hoy en día, de no ser por la fantástica historia de esta granja.

Rockfield es un lugar fuera de lo común, que quiebra con todos los patrones de lo habitual para dar a luz lo mejor de la música que tanto amamos: el rock. Desde los 70’s hasta la actualidad, este documental recuerda y revive las historias de las emblemáticas bandas que pisaron este escenario artístico creativo, y cómo éste los llevó a la fama.

La cinta dirigida por Hannah Berryman nos relata la génesis de todo: cuando los hermanos Kingsley y Charles Ward, granjeros por supervivencia y melómanos de corazón, quisieron comenzar su propio trabajo musical, fascinados e inspirados por las contagiosas y rocanroleras guitarras de Elvis Presley.

Así, y tras recibir varias negativas para que empresas de la industria produjeran su música a fines de los 60’s, deciden armar su propio estudio de grabación, el que en un comienzo era bastante “home made”, más otorgó ese sonido tan característico, familiar y tradicional a esos primeros clásicos del rock mundial.

Es así como nace Rockfield: la granja-estudio, ubicada al sudeste de Gales, entre vacas, cerdos pastizales, bosques y noches estrelladas. Un lugar de no creer y por el que desfilaron las más insignes e icónicas bandas de rock y metal británico, tales como Black Sabbath, Queen, Rush, Simple Minds, The Stone Roses, Oasis, y Coldplay, entre otros.

Y es que los miembros de cada banda son los encargados de entramar esta historia, quienes refiriéndose desde el amor y la nostalgia a este “segundo hogar”, relatan sus más secretas historias de creación, sesiones de grabación, juergas y conexión con la naturaleza. 

De esta manera -casi cotidiana- Ozzy Osbourne nos cuenta cómo con Black Sabbath amaban internarse en el bosque y cazar con rifles; Robert Plant de Led Zeppelin, recuerda cómo este lugar dio vida a sus mejores clásicos; uno de los hermanos Ward cuenta cómo Freddie Mercury compuso la maravillosa “Bohemian Rhapsody” mientras se encontraba en un encierro creativo; Oasis se inspiró en “Wonderwall” gracias a las altas murallas del patio y Chris Martin, vocalista de Coldplay, compuso “Yellow” mirando las estrellas.

Rockfield fue testigo omnipresente de las creaciones más hermosas de las bandas anteriormente mencionadas, ya que no solo fue el lugar de grabación de magnánimas composiciones, sino que también, fue el refugio de artistas, la residencial de la inspiración y por qué no decirlo también, el espacio de retiro espiritual y recreacional de cientos de músicos.

Esta singular granja albergó la magia y el misterio de esas grabaciones caseras que lograron posicionarse n°1 en distintos rankings musicales a lo largo del mundo. El mismo campo que vio convertir a los hermanos Ward en la familia de músicos como Ozzy Osbourne, Lemmy Kilmister o Liam y Noel Gallagher. 

Podría decirse que Rockfield forma parte de los anales de la historia de la producción musical británica, pues Kingsley y Charles innovaron con equipos y tecnología (para la época), logrando la grabación de discos de calidad singular, destacados por la captura de la esencia de la música de antaño.

Este documental es un tesoro para los melómanos empedernidos. Un diario de vida de la música antes de la era de lo desechable, lo momentáneo/instantáneo y lo digital. Un relato lleno de testimonios de los protagonistas de la historia del rock y del lugar donde comenzó esa música que escuchamos hasta el día de hoy.

  • Dirección: Hannah Berryman 
  • Año: 2020 
  • Nacionalidad: EE.UU. 
  • Duración: 90 min.

By Carla Grandón

Periodista, viajera, melómana, amante del rock clásico y el Heavy Metal.

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