Pocas voces definieron tan bien el rock de los noventa y los dosmil como la de Scott Weiland. Con Stone Temple Pilots, con Velvet Revolver y también en su carrera solista, el cantante dejó una marca inconfundible: una voz única, una presencia escénica avasalladora y un espíritu creativo que jamás se quedó quieto. Por eso la noticia es de las buenas: llegó “Scott Weiland: Live”, su primer disco en vivo, que debuta en formato digital y en CD -además de una edición limitada en vinilo rojo- hace apenas unos días.
El timing no podría ser más simbólico: ayer, 27 de octubre, Weiland habría cumplido 59 años, y este lanzamiento llegó justo a tiempo para recordarlo.
Se trata de material inédito, hallado gracias al patrimonio del artista, registrado durante la gira de 2009 que acompañó a su segundo álbum solista, “Happy in Galoshes”. El disco salió antes en vinilo azul para el Record Store Day, donde se agotó a toda velocidad. Ante la demanda de los fans, ahora regresa en una nueva edición en vinilo rojo y, por primera vez, en las plataformas de streaming. Como adelanto se estrenó una versión en vivo de “Vasoline”, clásico de Stone Temple Pilots, cuyo video contiene imágenes de aquella gira. En ella, Weiland se acompañó de una banda compuesta por Doug Grean en la guitarra líder, Tommy Black en el bajo, Jeremy Brown en la guitarra rítmica y Danny Thompson en la batería.
El repertorio, de nueve canciones, recorre las tres grandes etapas de su carrera. Del propio “Happy in Galoshes” provienen cuatro. “Paralysis” abre el disco con un tono luminoso y de ritmo cómodo, de esos temas que entran fácil al primer escuchar, y “Blind Confusion” es la más vertiginosa y enérgica del lote. “Killing Me Sweetly”, en cambio, viene precedida por unas palabras del propio Weiland que resumen el espíritu de un álbum en solitario: “Parte de la belleza de hacer un disco solista es poder darte el gusto de recorrer todos los estilos de música con los que has crecido a lo largo de tu vida”. Y agrega que esta es una canción “de influencia latina”. Ese sabor se mezcla con un aire sombrío, tenso y melancólico que le calza perfecto a su voz. “Missing Cleveland”, que cierra el disco, es pausada y nostálgica: una canción de añoranza y soledad que extraña una ciudad y su nieve.
De Stone Temple Pilots se escuchan, además de “Vasoline”, otras dos canciones del álbum “Purple” (1994): “Unglued” y la infaltable “Interstate Love Song”, que el público chileno pudo corear en vivo cuando la banda nos visitó en 2010 y 2011. De su debut solista “12 Bar Blues” (1998) llega “Barbarella”, una canción directa, vibrante y muy cantable, en cuya letra el narrador pide ser salvado de su propia miseria, con un guiño a la serie “Lost in Space”.
Capítulo aparte merece “Do It For The Kids”. Originalmente parte de “Contraband”, el álbum debut de Velvet Revolver -banda con la que Weiland pisó suelo chileno por primera vez en 2007-, aquí la lectura que se hace trae una importante presencia de teclas, algo que la versión original no tenía. Ese nuevo ropaje le da otra textura al tema y demuestra que no se trata de una simple copia del disco, sino de una reinterpretación con identidad propia.
Más que un simple documento en vivo, “Scott Weiland: Live” es la postal de un artista cuya carrera moldeó más de una era del rock moderno y cuya última visita a nuestro país fue en 2012, ya como solista. Su legado, como bien lo demuestra este lanzamiento, sigue más vivo que nunca.

