Cuando hablamos de death metal es imposible no detenerse en la escena sueca de comienzos de los noventa. Bandas como Entombed, Dismember y Unleashed ayudaron a instalar un sonido reconocible, agresivo y pesado, que rápidamente influyó fuera de Europa. Sin embargo, reducir ese proceso únicamente a esos nombres sería dejar fuera a un grupo como Grave que también tuvo un papel importante en la consolidación de aquella identidad.

La banda llegará a Chile el próximo 6 de octubre con la formación original integrada por Ola Lindgren, Jörgen Sandström, Jonas Torndal y Jens Paulsson. Una alineación que permite volver a la etapa en que Grave publicó algunos de los discos más importantes de su carrera.

La historia nos dice que en un inicio el grupo había desarrollado su propuesta durante la segunda mitad de los ochenta bajo el nombre de Corpse, en un momento en que el metal extremo avanzaba rápidamente hacia terrenos cada vez más agresivos. El thrash metal fue uno de los estilos pioneros y luego bandas como Possessed, Death o Morbid Angel comenzaron a llevar esa intensidad hacia una nueva dirección.

Suecia recibió esas influencias, pero no se limitó a copiarlas. A partir de una escena underground activa, el intercambio de demos y el desarrollo de estudios como Sunlight Studio, varias bandas comenzaron a construir un sonido propio. Grave fue parte de ese proceso y encontró una personalidad que se diferenciaba en varios aspectos de otros grupos de la misma generación.

“Into the Grave”, disco debut publicado en 1991, es probablemente el mejor ejemplo para entenderlo. El disco tiene velocidad, agresividad y una producción cruda, pero buena parte de su fuerza aparece precisamente cuando la banda disminuye el ritmo. Grave entendió tempranamente que la brutalidad no dependía solamente de tocar más rápido.

Los riffs pesados, las guitarras extremadamente distorsionadas y una batería directa construían esa sensación densa que caracterizó a la banda. Esa identidad se reforzó con “You’ll Never See…” (1992), donde la banda mantuvo la crudeza del debut, pero explotó con mayor claridad los cambios de tempo y las secciones más pesadas.

Dos años después apareció “Soulless”, un disco que terminó de mostrar esa evolución. El groove adquirió más protagonismo y Grave comenzó a trabajar con estructuras donde el peso rítmico se imponía por sobre la velocidad. No significó un abandono del death metal de sus inicios, sino la ampliación de una fórmula que ya estaba presente en su debut.

Precisamente ahí está una de las claves para entender el lugar de Grave dentro de la escena sueca, porque más allá de compartir estudios, productores e influencias con otras icónicas bandas, Grave logró construir una identidad propia.

Parte importante de esa identidad estuvo también en la voz de Jörgen Sandström. Su registro áspero y profundo encajó naturalmente con una música que buscaba sonar compacta y opresiva. Por eso su regreso a la banda tiene un significado especial, ya que desde entonces el grupo ha concentrado buena parte de sus presentaciones en el material de aquella primera etapa.

Y por eso, su llegada a Chile es tan atractiva, porque no solo será el debut del grupo en el país, sino que también la posibilidad de escuchar canciones construidas durante uno de los periodos más importantes del death metal sueco interpretadas por músicos que fueron parte fundamental del desarrollo de dicha escena.

Además, el concierto contará con la participación de los peruanos Necrofagore y los nacionales Gravered y Undertaker of the Damned, completando una jornada enfocada en una mirada más tradicional y old school del death metal.

Más de tres décadas después de “Into the Grave”, Grave sigue siendo una banda necesaria para entender por qué Suecia tuvo un papel tan importante en la historia del género. Y también para recordar que la brutalidad nunca dependió únicamente de la velocidad.

Información del show:

  • Fecha: Martes 6 de octubre de 2026
  • Lugar: Teatro Cariola (San Diego 246, Santiago)
  • Entradas: Disponibles a través de Passline
  • Produce: Chargola Pro