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La banda liderada por Jonathan Davis regresó al país tras nueve años de ausencia con una demoledora e impecable presentación ante un Parque Estadio Nacional repleto. Canciones que sonaron por primera vez en Chile y una batería de clásicos que marcan su nutrido catálogo convergieron en un setlist que desató la euforia de fanáticos de distintas generaciones. El debut de Ra Díaz junto a la agrupación en territorio nacional añadió una cuota extra de emotividad a una jornada ya histórica para los seguidores de la banda. La noche además contó con las presentaciones de Chances, Seven Hours After Violet y el esperado debut en Chile de Spiritbox.


Un 8 de mayo pero de 2018,
Ozzy Osbourne se presentaba por última vez en Chile. Casualmente, ocho años después, otro 8 de mayo quedaría marcado por el regreso de Korn al país tras nueve años de ausencia, esta vez en un repleto Parque Estadio Nacional. Y si hemos de establecer paralelismos entre el “Príncipe de las Tinieblas” y el cantante de la banda pionera del nü metal no estaríamos haciendo un ejercicio tan descabellado: la vulnerabilidad convertida en identidad artística, la oscuridad emocional y una idea de “heavy” ligada tanto al sonido como al dolor humano son parte fundamental de ambas figuras. Incluso en los últimos años, esta homologación se acentuó cuando coincidieron en tener que cantar en vivo desde un trono: el hombre de Bakersfield debido a las secuelas del COVID; el Príncipe de las Tinieblas, por cirugías mal realizadas. ¿Les impidió seguir siendo la voz de generaciones? En absoluto. Y anoche fuimos testigos de aquello en el Parque Estadio Nacional. 

Volviendo al presente, los encargados de abrir el día fueron los nacionales Chances, quienes continuaron consolidando su ascenso dentro de la escena pesada chilena luego de presentaciones en eventos masivos como Lollapalooza Chile y REC durante 2025. Liderados por la intensidad vocal de Tamara Rivas y una descarga de metalcore marcada por guturales, breakdowns y canciones como “Primero en Caer”, la agrupación logró encender tempranamente al público que comenzaba a llenar el recinto ñuñoíno.

Puntuales a las 18:00 horas, Seven Hours After Violet apareció sobre el escenario para concretar su debut en Chile arrancando con “Abandon”. Liderados por Shavo Odadjian, histórico bajista de System of a Down, la agrupación desplegó una sólida descarga de metal alternativo marcada por riffs densos, una puesta en escena contundente y un repaso del material de su debut homónimo editado en 2024, además de una canción nueva (“Graves”), mostrando que el proyecto continúa expandiendo su catálogo más allá del factor novedad que implica el nombre de su fundador. 

Pasadas las 19:00 horas fue el turno del esperado debut en Chile de Spiritbox, quienes abrieron su presentación con “Cellar Door”, una de las composiciones más enérgicas y atmosféricas de su material reciente. Liderados por la versátil interpretación de la vocalista Courtney LaPlante —capaz de pasar de melodías etéreas a guturales devastadores en cuestión de segundos—, la agrupación canadiense desplegó un repertorio que recorrió canciones del EP “The Fear of Fear”, su celebrado debut “Eternal Blue” y su más reciente álbum “Tsunami Sea”. Temas como “Jaded”, “Circle With Me”, “Holy Roller” y el cierre con “Soft Spine” confirmaron por qué la banda se ha convertido en uno de los nombres más relevantes del metal contemporáneo. Aun así, la recepción del público por momentos se sintió más contemplativa que efusiva, algo que la propia cantante pareció notar al agradecer reiteradamente el respeto y la atención. Pidió aplausos para todas las agrupaciones de la jornada e incluso hacia el final de la presentación, la cantante invitó al público a disfrutar intensamente el momento ante la incertidumbre de cuándo volverían al país, reflejando la importancia que también tenía para la banda concretar finalmente su debut en Chile. 

A las 21:00 horas la ansiedad era total. La clásica reversión del inicio de “Too Many Puppies” de Primus que Korn convirtió en la introducción definitiva de “Blind” comenzó a sonar mientras el público comenzaba a extasiarse. Bastó que Jonathan Davis pronunciara el mítico “Are you ready?” para que el telón terminara de descender y el Parque Estadio Nacional explotara en un catártico karaoke inmediato entre miles de fanáticos que aguardaban el retorno de los estadounidenses desde 2017.

En inglés, la palabra “heavy” puede describir tanto el peso de un objeto como el peso emocional de una persona, y pocas agrupaciones representan mejor esa dualidad que Korn. El concierto fue pesado en el sentido clásico del metal —guitarras densas a cargo de Head y Munky, la batería demoledora de Ray Luzier y el bajo de Ra Díaz convertido en verdadera muralla sónica—, pero también en un sentido emocional: canciones atravesadas por la angustia, los trauma y la vulnerabilidad, como quien tiene un “heavy heart” (un hondo pesar). 

Algo más quedó claro durante la noche fue que el quinteto comprende perfectamente el peso histórico de su propio catálogo. “Got the Life”, ausente en su última visita, desató grandes explosiones colectivas, mientras “Clown” y “A.D.I.D.A.S.” reaparecían luego de más de una década sin sonar en Chile. También hubo espacio para deep cuts largamente esperados como “Dirty” y “Ball Tongue”,  que debutó en esta gira y en Chile, desatando la euforia entre los seguidores más antiguos.

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El show, además, estuvo constantemente acompañado por fragmentos y guiños inesperados: desde “One” de Metallica durante “Shoots and Ladders” hasta “Let’s Go All the Way” de Sly Fox en “Coming Undone”. Incluso Jonathan Davis hizo levantar el dedo medio a todo el recinto antes de “Y’All Want a Single”, mientras el público respondía obedientemente al grito de “Fuck that!”.

Visualmente, Korn apostó por un despliegue sobrio pero efectivo, con juegos de luces, pantallas mostrando -entre otros elementos- figuras diabólicas y océanos turbulentos, además de pantallas laterales que permitieron seguir cada movimiento de los músicos desde distintos sectores del parque. En lo estrictamente sonoro, el concierto rozó lo impecable. La voz de Davis se mantuvo prácticamente intacta, mientras Ra Díaz —sonriendo permanentemente durante toda la presentación— hizo sentir su bajo con tal naturalidad que por momentos parecía haber pertenecido a la banda desde siempre. No fue casualidad que Brian “Head” Welch pidiera aplausos para quien llamó “el presidente de Chile”, tras lo cual el hijo ilustre de Viña del Mar lideró desde el escenario un multitudinario “CE-HACHE-I”, haciendo del final en un momento tan emotivo como genuino.

Las canciones más recientes nuevas como “Reward the Scars” (2026) y “Cold” (2018) tuvieron una recepción más tibia en comparación con los clásicos como “Falling Away From Me” y “Freak on a Leash”, pero eso poco importó en una jornada donde Korn terminó confirmando algo que hace años dejó de estar en discusión: más allá de las críticas que recibieron en sus inicios por simplificar el metal o prescindir de solos de guitarra, hoy son una leyenda absoluta del género. Aunque a más de alguno todavía le duela, y de dolor Korn sabe bastante. 

Por Eduardo Soto González

Profesor de Inglés de profesión, cronista musical por vocación.