La noche del pasado 11 de febrero quedará marcada como la segunda visita de los suecos Tribulation a Santiago. En esta ocasión, la cita fue Sala RBX, en un concierto atravesado por contrastes, tanto en lo sonoro como en lo técnico.

La jornada comenzó con Nox Terror, banda nacional encargada de abrir la velada, quienes desplegaron la crudeza del black metal. Posteriormente, Tribulation tomó el escenario para conducir al público hacia pasajes más emotivos y atmosféricos, propios del metal gótico que actualmente define su propuesta.

Ambas presentaciones construyeron una experiencia que transitó entre la oscuridad más visceral y la elegancia melancólica, demostrando oficio incluso frente a la adversidad.

La presentación de Nox Terror

La banda chilena subió al escenario a las 20:00 en punto. La Sala RBX tenía a esa hora menos de la mitad de su capacidad. La banda chilena dispuso de treinta minutos exactos para presentar siete canciones y los utilizó íntegramente para tocar, sin discursos ni interacciones con el público.

Su propuesta de black metal fue acompañado por un sonido equilibrado y bien mezclado que hizo que todos los instrumentos se escucharan con gran claridad. A modo personal, era la primera vez que veía a Nox Terror en vivo y la impresión fue positiva. Tocaron temas de sus diversos trabajos ante un público que respondió con respeto, sin euforia pero con atención.

Durante su presentación, los nacionales mostraron solidez dentro de su género dejando la sensación de que tienen espacio para un crecimiento mayor dentro de su sonido y propuesta musical.

Galería | Tribulation: Nox Terror en Rock Bar Xperience

Setlist Nox Terror:

  1. The Light
  2. Cursed Destination
  3. Toxic Poem
  4. Arcanissinum
  5. The Fog of Resignated Souls
  6. Blood Mills
  7. Frostbound

La segunda vez de Tribulation en Chile

La presentación de anoche marcó la segunda visita de los suecos a Chile, en un contexto distinto al de su debut en el país. Con una formación que incorporó a Luana Dametto (Crypta) en batería, la banda regresó con una propuesta más consolidada y una puesta en escena reconocible para quienes han seguido su evolución en los últimos años. Esta segunda aparición estuvo centrada en el material de “Sub rosa in æternum” (2024) y en una estética sonora y visual más definida.

Durante los quince minutos previos a la salida al escenario, el ambiente comenzó a prepararse con incienso. El olor era notorio especialmente cerca del escenario, aunque no en toda la sala. Las luces bajaron a una intensidad tenue y una música ambiental acompañó la espera. La sala, que durante Nox Terror estaba a menos de la mitad, llegó finalmente a ocupar unos dos tercios de su capacidad.

A las 21:00 en punto la banda sueca apareció en el escenario y durante 75 minutos desarrollaron su propuesta a través del mismo setlist que han presentado en el resto de la gira latinoamericana, compuesto por doce canciones.

La banda comenzó con “The Unrelenting Choir”. Le siguieron “Tainted Skies” y “Nightbound”, segmento donde la respuesta del público fue entusiasta y la banda sonando perfecta y cohesionada.

Sin embargo, con “Hamartia”, comenzaron los problemas. El guitarrista Adam Zaars comenzó a tener dificultades vinculadas a su pedalera, las que intentaba resolver mientras seguía interpretándose la canción. Luego, en “Suspiria de profundis” se generó una pared de sonido, debido al volumen alto de las guitarras, que tapó la voz y la batería.

En “In Remembrance” persistieron los problemas. La guitarra seguía demasiado alta y la mezcla resultaba incómoda. Sin embargo, el público no mostró impaciencia ni abucheos. Por el contrario, los asistentes sostuvieron el aplauso entre canciones y la banda continuó con profesionalismo, sin evidenciar frustración o molestia visible por lo que estaba ocurriendo.

En ese contexto, el desempeño individual de los músicos permitió sostener el show, siendo Luana Dametto uno de los puntos más sólidos. Su ejecución fue precisa y contundente, mostrándose seria y visiblemente enfocada en su trabajo. No hubo aspavientos ni gestos hacia el público. Su presencia escénica se limitó a tocar, y lo hizo bien, aportando estabilidad rítmica a las canciones.

Joseph Tholl, en cambio, fue el músico más expresivo. Se movió con soltura, acercó el mástil de su guitarra al público en varias ocasiones y sostuvo la mirada con los asistentes. Su actitud fue la de todo un rockstar, siendo el contrapunto carismático a la sobriedad del resto de la banda.

Johannes Andersson habló poco y no extendió sus intervenciones más allá de lo necesario. Lejos de los registros extremos de sus primeros años, entregó una presentación caracterizada por una voz limpia, profunda y narrativa, reforzando la estética sombría que define a Tribulation. Su rol estuvo más enfocado en conducir el relato de las canciones que en generar interacción directa.

Adam Zaars, guitarrista encargado de la arquitectura emocional y atmosférica de la banda, fue quien tuvo que lidiar con los mayores problemas durante el show. No obstante, se sobrepuso a las dificultades mostrando profesionalismo y entregando una dosis de esas guitarras oscuras que permiten construir los climas emocionales característicos del grupo.

Tras los problemas técnicos, la mejora comenzó a notarse en “Saturn Coming Down”, la octava canción. Esta canción fue el primer momento de euforia colectiva. Tholl acercó su guitarra al público y varias personas cerca del escenario levantaron el puño y corearon la canción. “Murder in Red” mantuvo ese clima y al término del tema se escuchó por primera vez el cántico: “olé, olé, olé, Tribu – lation”.

“The Lament” fue el punto más alto de la noche. El público saltó y coreó con intensidad. La banda ejecutó la canción con precisión y la sala respondió con el nivel de energía que había estado contenido durante la primera hora. Al finalizar el tema, la banda se retiró del escenario. El cántico “olé, olé, olé” apareció nuevamente y se repitió con fuerza hasta que la banda volvió al escenario.

En el regreso, la banda interpretó “Melancholia” y cerró con “Strange Gateways Beckon”. Ambas canciones fueron recibidas con entusiasmo en los que el público saltó, coreó y levantó los brazos. A las 22:20, la música terminó y la banda se retiró tras las fotografías de rigor con el público de fondo.

Al finalizar, la sensación general era la de haber presenciado un buen show que, pese a las dificultades técnicas, pudo disfrutarse.

Galería | Tribulation en Rock Bar Xperience

Setlist Tribulation:

  1. The Unrelenting Choir
  2. Tainted Skies
  3. Nightbound
  4. Hamartia
  5. Suspiria de profundis
  6. In Remembrance
  7. Hungry Waters
  8. Saturn Coming Down
  9. Murder in Red
  10. The Lament

Encore:

  1. Melancholia
  2. Strange Gateways Beckon