Concepción se prepara para una de esas fechas esperadas en la memoria colectiva, Pánico, una de las bandas más influyentes, mutantes y libres de la música chilena contemporánea, vuelve a la ciudad este 12 de diciembre en el Teatro Lihuén para un concierto que promete desatar una verdadera ceremonia de ruido, psicodelia y “Chicos Pánico”.
Hablar de Pánico es hablar de una de las aventuras musicales más audaces surgidas en Chile en las últimas décadas. Nacidos en Santiago a comienzos de los años ’90s, en un ecosistema que oscilaba entre la efervescencia postdictadura, el circuito under y la experimentación artística, la banda, liderada por Edi Pistolas (Eduardo Henríquez) y Carolina Tres Estrellas (Carolina Chaspoul), irrumpió como una fuerza inclasificable: punk en espíritu, psicodélicos en estética, tropicales en cuerpo y radicales en su postura creativa.
Desde sus primeros demos y actuaciones en espacios alternativos, Pánico fue fiel a un espíritu DIY heredado del punk, pero lo expandió hacia territorios donde convivían el rock ruidista, la electrónica primitiva, el garage psicotrópico, el tropicalismo mutante y una teatralidad que cruzaba arte contemporáneo con pulsos tribales. No eran una banda más, fueron una banda laboratorio y de experimentación total en el escenario, con lavadoras por el aire siendo un instrumento más (Court Central, 1995)
Durante los ’90s se consolidaron como referencia ineludible del underground chileno, con discos de culto como “Pornostar” (1995) y “Rayo al Ojo” (1997), con un sonido distinto, que marcaron la primera etapa de un proyecto que ya desde entonces parecía diseñado para romper moldes.
El salto internacional fue un punto de inflexión, instalados en Francia, Pánico encontró un terreno fértil para expandir su identidad mutante, donde la banda inició un ciclo más orientado al baile, mezclando afrobeat, house, punk tropical, dub, entre otros.
Sus presentaciones en vivo, cargadas de teatralidad punk, humor ácido y un groove frenético, se convirtieron en un sello inconfundible, un show de Pánico es una fiesta ritual, una explosión estética imposible de clasificar.
Tras un periodo de menor visibilidad pública en los últimos años, su regreso siempre genera expectación porque apela a la nostalgia, al riesgo, y a esa energía indomable que nunca fue domesticada por la industria.
Su regreso a Concepción es el reencuentro de una ciudad históricamente sensible a la experimentación y el desenfreno creativo con una banda que entiende la música como territorio salvaje. Su última presentación fue en el Festival REC, pero han estado en escenarios de culto como “El Cariño Malo”, “Gato Azul”, y fueron parte en los ´90s colaborando en la “Primera tocata a Beneficio de la Protectora de Animales Hualpén” (Hoy @Coaamaoficial) junto a Yajaira, Supersordo (su última presentación en vivo), y a bandas penquistas como Lovecraft, Libertad Condicional y Anastazia; lo que define una historia de la banda en la capital penquista.
El 12 de diciembre, Concepción se prepara para una de esas noches que quedan inscritas en la memoria colectiva: Pánico, una de las bandas más icónicas, mutantes y libres de la música chilena contemporánea, vuelve a la ciudad para un concierto que promete desatar una verdadera experiencia sonora, ruido y psicodelia. Una noche “pánico” para “Chicos Pánico” en el sentido más pleno del término.
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Produce: Coliseo Producciones


