FOTOGRAFIAS POR NICOLÁS MOLINA

La primera ocasión fue demente. La segunda, insana. Otoboke Beaver cerró su gira latinoamericana con su segundo show en Chile. Fue una sopa de miso con risas y frenetismo, donde los fans enloquecidos aportaron el merkén del picor y la sofocación en Club Blondie.

Como entrada, abrió Playa Gótica: ligero, fresco, despertó el paladar del público con sus texturas.

Claramente lo chileno no podía quedar fuera de esta despedida. Playa Gótica se sumó para abrir el show de Otoboke Beaver, donde “Monstera” y “Anilina” fueron las primeras canciones en despertar el gusto al público. Fanny León agradece y menciona: “Es una felicidad teloneando a Otoboke, gracias Fauna”, y prosiguen con el setlist. Con su rock-experimental, incluso rozando el math-rock, claramente por la batería de Andrés “Pipa” Ugarte, fue uno de los más aplaudidos de la jornada. Claramente no fue el único: Cristóbal Loader que se sacó el bajo para tocarlo como contrabajo con un Jack de salida del escenario, o los riffs pegadizos de Adán Fresard que acariciaban un poco el jazz, la voz de Fanny León rebosaba de energía con sus rugidos por el ambiente ocasionado

El baile se asomaba, movimientos sin inseguridad se hacían notar y Playa Gótica empezaba a calentar esas rodillas que prontamente no tendrían escapatoria.

El final es puro baile así que vamos”, animaba Fanny y prosigue: “aguante Otoboke, y acérquense, regalaremos setlist. “Soy noche” y “Extraños Visitantes” fueron las últimas canciones que dejaron la mesa servida para que Otoboke Beaver abordara el escenario.

Setlist Playa Gótica:

  1. Monstera
  2. Anilina
  3. Bikini
  4. Pasajera
  5. Malos Pensamientos
  6. Bailando
  7. Soy Noche
  8. Extraños visitantes

Encuentras la galería del show de Playa Gótica aquí:

Galería | Otoboke Beaver: Playa Gótica en Blondie Club

 Para cerrar su gira latinoamericana, Otoboke Beaver realizó dos shows en Chile. Primeramente, en el Festival Fauna Primavera, hipnotizando a algunos fans para que asistieran a su show más íntimo en el Club Blondie.

Apareciendo en escena Hirochan para arreglar cables y probar el sonido de su bajo, la gente ya estaba volviéndose loca y no entraba todo el plato fuerte todavía. Pero solo era cuestión de tiempo. “Akimahenka” y “Don´t Light My Fire” liberaron la locura que solamente estaba contenida por esperar los primeros versos. Lo japonés ya estaba en el vocablulario del público. No hace falta entender el idioma para disfrutar, pero el cariño con que lo imitaban era evidente para la banda.

En el cielo de Club Blondie se encuentran las luces, pero lo que más llamó la atención de Yoyoyoshie fueron unas decoraciones cuadradas blancas, asemejándose al tofu, entonces el mensaje estaba claro: “we are Otoboke Beaver, welcome to a Miso Soup”, sacando risas del público. Porque una de las características de Yoyoyoshie, además de su habilidad con la guitarra es entretener al público y que la energía no decaiga, pero ningún segundo. Caras chistosas, pausas dramáticas con su guitarra, tocada hasta con sus dientes, incluso empezando un “Olé, Olé, Olé”, la japonesa no dejaba respiro al público.

A su derecha, Accorinrin, dejaba en silencio al público. Con su actitud extremadamente contraria a Yoyoyoshie, si quería cantar “What do you mean you have to talk to me at this late date?”, te iba a mandar a callar y no solo una vez, para luego tratarte de “Gigi” (abuelo pero en connotación negativa), y con justa razón. En el escenario ellas mandan, pero el cariño llegaba igualmente “Ti amo, pero calla”. Y aunque el público estaba efervescente, entre la misma gente se mandaban a callar entre ellos para que Otoboke Beaver tocará sus canciones. Demasiada energía estaba siendo generada y solamente gritando y saltando, irónicamente, se relajaba el público.

“Pardon?” y “I am not maternal” tenían la función de crear un círculo perfecto para que se genere el mosh y el headbanging, y ni “I won´t dish out salads” lo iba a poder detener, incluso entre risas y asombro cuando escuchaban a Yoyoyoshie decir “ensalá” a lo chileno.

También hubo alusión a la clásica venta de merch falso antes y después del concierto. Antes de cantar, Accorinrin dejaba bastante directo el mensaje: “fuck fake merch, dame dinero”. No olvidar cuando la banda japonesa Elephant Gym en su venida a Chile también declaró su disgusto por el merch no oficial publicándolo en sus redes sociales, debido a que es ilegal en Japón y se toman con más respeto el producto original de las bandas.

Con cuatro idas falsas a camerinos, los chilenos no querían dejar ir el último show de Otoboke Beaver. Con tres cantos de cumpleaños para Hirochan en distintos idiomas, la llegada de un ramo de flores que después estuvo repartiendo entre el público, el famoso castor flotante de Yoyoyoshie para que pueda nadar entre la gente para apaciguar y entregar el fin del concierto, Otoboke Beaver dio paciencia, emoción, risas, a través de una grata sopa que sin dudas, ni en el más remoto rincón del Club Blondie, dejó satisfecho a unos comensales salvajes de locura japonesa.

Encuentras la galería del show aquí:

Galería | Otoboke Beaver en Blondie Club

Produjo: FAUNA

Por Steven Ojeda Asencio

Ingeniero. Amante de la música y el formato fisico de ella.

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