Con un Movistar Arena a tablero vuelto, Los Bunkers iniciaron la primera de sus dos presentaciones en formato desenchufado, parte de una gira acústica que los ha llevado por distintos rincones de Chile y del continente. La ocasión sirvió no sólo para interpretar en vivo las canciones de su MTV Unplugged, sino también para rescatar otras que, aunque quedaron fuera de ese registro, al oírlas en este formato sabemos que habrían caído paradas.
A las 21:15, el público comenzaba a impacientarse con aplausos, gritos y algunos silbidos. No era para menos: se trataba del regreso de Los Bunkers a la capital, poco más de cuatro meses después de sus shows en el Teatro Nescafé de las Artes y su primer Movistar Arena desde 2013. Tras la música de espera, comenzó a sonar Charagua de Inti-Illimani, señal de que el show arrancaba.
Abrieron con “Miéntele” (Vida de Perros, 2005), fuera del disco MTV Unplugged, convertida en una joyita de la gira. Con su letra de secretos y traiciones, la banda la transformó en un momento acústico de fuerza contenida. Sin respiro, siguió “Yo sembré mis penas de amor en tu jardín”, cuya melancolía se sentía más íntima, casi como una confesión flotando entre cuerdas y voces.
El efusivo saludo inicial de Álvaro López y su felicidad por volver a Chile marcó el primer momento emotivo de la noche. Francisco Durán lideró luego “Las cosas que cambié y dejé por ti”, con serena calidez; el público coreó con nostalgia y gratitud. Antes de “Bajo los árboles”, Durán habló de la importancia de “desconectarse”, preparando una versión sobria y terrenal. Después llegó “El necio”, de Silvio Rodríguez, interpretada sin adornos, reafirmando la fidelidad a uno mismo sobre las modas.
Martín Benavides, a cargo del vibrafono y theremin, fue presentado al público y recibió una ovación. Durán señaló que la noche también era una oportunidad para rescatar canciones que no estuvieron en el MTV Unplugged. Así, “Calles de Talcahuano” desplegó imágenes de puerto y memoria colectiva, manteniendo al público atento y conectado. La banda continuó con el mashup “Canción para mañana / Al final de este viaje en la vida”, sumergiendo a la audiencia en un clima reflexivo y melancólico.
El tradicional guiño a Violeta Parra con “La Exiliada del Sur” aportó emotividad, y se pidió aplausos para Cancamusa y Carmen Ruiz, encarnando el espíritu artístico femenino de la cantautora. “Si todo esto es lo que hay” y “Me Muelen a Palos”, ausentes del Unplugged, fueron un regalo para los fans, transmitiendo resignación y determinación con fuerza contenida. “Fantasías Animadas de Ayer y Hoy” y “Entre Mis Brazos”, del debut, aportaron ironía y melancolía, mientras que “Rey” destacó por su intimidad y calidez.
“Let ’Em In”, versión de Wings, combinó rock anglosajón y texturas chilenas con la quenilla, quenacho y quena, mostrando el eclecticismo histórico del grupo. El Cuarteto Austral acompañó en “Llueve sobre la ciudad”, “El hombre es un continente” y “Si estás pensando mal de mí”, sumando profundidad y carga emocional. Los covers a Silvio Rodríguez —“Quién fuera” y “Ángel para un final”— mantuvieron la complicidad del público y la emoción. “La velocidad de la luz” reforzó la cercanía y gratitud en el tramo final.
“Una nube cuelga sobre mí” aportó distensión, con Mauricio Durán bromeando en un guiño a Cachureos, antes de que Juan Carlos Bodoque (31 Minutos) cantara parte del tema junto a López, transformando la canción en un pequeño espectáculo dentro del show. “Esa fue para los niños, ahora una para los papás”. Así presentaron “Quiero dormir cansado”, que fue seguida de “No Me Hables de Sufrir”, manteniendo intensidad y vulnerabilidad. A modo de introducción de “Miño”, la banda hizo un guiño a “Down on the Corner” de Creedence Clearwater Revival.
El bis arrancó con “Ven Aquí”, con introducción de “Un Año Más” en homenaje a Tommy Rey, seguido de “Llueve sobre la ciudad” (nuevamente pero más efusiva). El cierre replicó el bloque final del Unplugged: “Bailando Solo”, introspectiva y melancólica, y “Heart of Glass”, dueto con Carmen Ruiz que mezcló nostalgia y groove. El final llegó con “Ven Aquí” en versión caporal, una reinterpretación enérgica que cerró la noche entre aplausos y palmas.
Con esta presentación, Los Bunkers reafirmaron por qué son la banda chilena más exitosa del siglo XXI, sumando un nuevo hito en su tercera década de carrera y consolidando su legado en el rock nacional.
Galería | Los Bunkers Gira Acustica MTV Unplugged En Movistar Arena

