El Teatro Cariola recibió una jornada especialmente significativa para el black metal. La noche del 22 de septiembre reunió tres propuestas provenientes de distintas generaciones y escenas: el atmospheric black metal de los chilenos Sol Sistere, el black metal sinfónico británico de Hecate Enthroned y, finalmente, el esperado debut en Chile de Old Man’s Child, proyecto liderado por Galder.
Sol Sistere
La jornada comenzó con Sol Sistere, una de las propuestas más reconocibles del atmospheric black metal chileno, incluso con trayectoria internacional. La banda llegó al Cariola para presentar material de “Adrift from Reason” y recorrer parte de su historia artística, construyendo desde el primer momento una atmósfera más contemplativa y oscura.
Su setlist, fue increíble ya que juntaron los temas emblemáticos de la banda, además de su poder musical, hay que tomar en cuenta su trayectoria, que es bastante buena. Temas como “Relentless Ascension” y “Nothofagus”, dierón el puntapie de lo que sería esta fiesta de metal negro, “Chams Odyssey”, “Narrow Path” y “Seeker Of Souls” culminaron un gran show y en alturas de miras para lo que se venía.
Lejos de apostar únicamente por la velocidad, su presentación se sostuvo en la creación de ambientes, melodías expansivas y una interpretación que permitió que cada composición respirara dentro del recinto.
Sol Sistere cumplió así con la tarea de abrir una noche que progresivamente iría aumentando su intensidad, dejando preparado el terreno para lo que vendría después. Punto a favor y a destacar, es la ejecución.
Hecate Enthroned
Con Hecate Enthroned el ambiente cambió radicalmente. Los británicos llevaron al escenario una propuesta mucho más cercana al black metal sinfónico y melódico de raíces noventeras, combinando agresividad, velocidad y una marcada dimensión atmosférica. “Goeatia” fue la intro que despertó al oscuro momento de la banda. Luego con “Beneath a December Twilight” hizo estallar al público de nuestro país, que mantuvo intacto las expectativas frente a la banda del Reino Unido. “The Slaughter of Innocence, a Requiem for the Mighty”, es la canción que fue lanzada en 1997 y se convirtió en un clásico de los británicos que no defraudaron en vivo, y que realmente merece la pena oír. Pasando también por temas como “The Spell of the Winter Forest”, “Deathless in the dryad glade”, “An Ode for a Haunted Wood”, culminan el culto que realmente es oscuro y que teníamos ganas de ver en primera persona. Terminando su setlist con “The Pagan Swords Of Legend”.
Su presentación permitió apreciar una banda que entiende el contraste entre la ferocidad del black metal y aquellos pasajes melódicos que han definido buena parte de su identidad.
El repertorio también puso especial atención en su material más reciente, “The Corpse of a Titan, a Lament Long Buried”, sin dejar de lado la historia que convirtió a Hecate Enthroned en uno de los nombres importantes del black metal sinfónico británico.
Fue una especial jornada, ya que nos hizo viajar en el tiempo y realmente nos dejó una gran impresión en su puesta de escena y llevó al extremo el escenario del Teatro Cariola. Fue una actuación que elevó considerablemente la intensidad de la noche y dejó al público preparado para el verdadero acontecimiento de la jornada.
Galería | Old Man’s Child: Hecate Enthroned en Teatro Cariola
Old Man’s Child
Después de una espera de décadas, finalmente llegó el momento que muchos asistentes habían esperado durante años: Old Man’s Child sobre un escenario chileno.
Liderados por Galder, la banda llegó a Santiago como parte de su regreso a los escenarios después de aproximadamente 25 años de ausencia. El concierto representa además el debut de Old Man’s Child en Chile y contempla un recorrido especialmente centrado en las primeras etapas de su discografía.
“Towards Of Eternity”, fue que desde los primeros compases, Galder dejó atónito al público chileno que llevaba años esperando esta banda emblemática para los fanáticos del black metal, quedó claro que no se trataba simplemente de otro concierto de metal extremo, era la recuperación en directo de una parte importante de la historia del género. Luego con “King Of The Dark Ages”, que era uno de los temas que personalmente tenía muchas ganas de escuchar en vivo y cumplió con todas las expectativas impuesta a la gran leyenda del black metal sinfónico mundial.
Esta intro, solo era el comienzo de lo que vendría, las canciones como “DoomMaker”, “Hominis Nocturna”, “Born Of The Flickering”, hacen que la ejecución de la banda sea perfecta, un sonido único que te transporta al tiempo donde el black metal era una armonía completa entre brutalidad y sonidos de cuerdas.
“The Soul Receiver”, estableció desde el primer instante el carácter de un repertorio que se apoya fuertemente en la identidad clásica de Old Man’s Child.
Le siguió “Twilight Damnation”, manteniendo la intensidad y dejando espacio para uno de los momentos más agresivos de la presentación: “God of Impiety”.
Más allá del componente histórico, el concierto permitió comprobar que las composiciones de Old Man’s Child conservan una fuerza particular cuando son trasladadas nuevamente al escenario. La combinación entre melodía, velocidad y oscuridad que caracteriza el trabajo de Galder no depende exclusivamente de su contexto original; décadas después, continúa funcionando como una propuesta musical reconocible y contundente.
Después del primer tramo del concierto llegó el encore con “Dream Ghost”, retomando la presentación con una energía que el público recibió especialmente bien.
El repertorio continuó con “Unholy Vivid Innocence” y finalmente “Millennium King”, cerrando una presentación histórica cargada de significado.
Uno de los elementos particularmente significativos de esta presentación fue el regreso de Tjodalv, baterista original de la banda, fue incorporado nuevamente para esta etapa en vivo junto a Galder.
El recibimiento y la actitud del público era de esperarse, increíble ejecución, impecable, además de un nostálgico Galder hace que esta visita no será la primera y única.
Musicalmente, el concierto permitió comprobar cómo aquellas composiciones concebidas originalmente durante los años noventa y principios de los 2000 funcionan décadas después frente a una audiencia que las ha mantenido vivas.
El Teatro Cariola fue así escenario de un encuentro entre distintas generaciones del género, con una banda nacional abriendo el camino y dos nombres históricos llevando al público desde las atmósferas más introspectivas hasta la velocidad, la melodía y la oscuridad característica del black metal escandinavo.
Y para Old Man’s Child, finalmente, la espera terminó, después de más de dos décadas de ausencia de los escenarios y tras una trayectoria que permaneció durante años principalmente ligada al estudio, Galder y compañía finalmente tuvieron su encuentro con el público chileno.

