Las presentaciones de Opeth en nuestro país siguen siendo experiencias legendarias y momentos de delirio. Y un viernes 17 de julio del 2015, once años atrás, se presentaron en el Teatro Caupolicán por tercera vez en el marco de la gira del disco de la época “Pale Communion”. La expectativa del show era bastante incierta debido que la banda pasaba por una etapa más hard rock progresiva.

Como antecedente previo, el recital que se realizó en el 2012 (en la gira del disco “Heritage”) estuvo más cargada a la tendencia musical del momento de Opeth y los asistentes quedaron con gusto a poco a pesar de las buenas críticas que tuvo dicha presentación. A pesar de ello, las expectativas para la tercera vez de los suecos en nuestro país eran muy altas y se hablaba, en aquel entonces, de las posibles canciones que giraron en 2015; por lo que las ilusiones y esperanzas de un evento más heavy y metalero eran prometedoras.

Dicho viernes de esa semana de julio llegó y, apenas abrieron las puertas del recinto de calle San Diego, comenzaron a arribar los primeros fanáticos que hicieron filas desde temprano para tener mejor ubicación. Horas antes del main event, salen al escenario los chilenos de Poema Arcanvs y, en una breve presentación, presentaron lo mejor de su repertorio destacando “Alter”, “Elixir” y “Elegia”.

Pasaban las horas y lentamente el teatro comenzó a llenarse. Cerca de las nueve de la noche ya estaba cerca de su máxima capacidad y los asistentes comienzan a perder la paciencia por los próceres. Media hora después aproximadamente comenzó a sonar “Through Pain to Heaven” de Popol Vuh, la antigua cortina musical de presentación y, por consecuencia, los ensordecedores gritos del público chileno para recibir, con mucho goce. a Mikael Åkerfeldt (vocales y guitarra), Martín Méndez (bajo), Joakim Svalberg (teclados), Fredrik Akesson (guitarra) y Martin “Axe” Axenrot (baterías).

Ya los integrantes del team instalados en el escenario, la apertura del concierto fue “Eternal Rains Will Come” y, como ya nos tiene acostumbrados, la experiencia de las canciones en directo tienen mejor mística que la de estudio. Increíble la técnica y virtuosidad de “Axe” en la batería con la fuerza que le pegaba a los bombos y cajas, pero a la vez con una natural fluidez y con toques jazzeros en su ejecución.

Continúa con otro corte del “Pale Communion” y “Cups of Eternity” es la que siguió con la misma intensidad y fuerza rockera, destacando la agilidad de Akesson con su guitarra. Las nuevas propuestas musicales de su último disco fueron mostradas a los asistentes del Caupolicán y quedaron sorprendidos e impresionados por la destreza y, sobre todo, la calidad vocal de Mikael Åkerfeldt con un buen registro limpio en su canto.

Ya inauguradas las piezas de la, por entonces, aquel álbum, le sigue un excelente track del Blackwater Park y “Lepper Affinity” fue abrazada y coreada por diez minutos entre coros y cantos tanto en las partes tranquilas como en las partes más pesadas del tema del disco, considerada, como la obra maestra de los suecos

Una vez finalizada, nadie esperó que el próximo single fuera una pieza de culto del conceptual “Still Life” y la sorpresa fue tremenda con los primeros acordes de “The Moor”. Una bestialidad de canción en que el público mas adulto y adictos a la vieja escuela de Opeth les fueron escuchadas sus plegarias por canciones mas antiguas. Luego de una docena de minutos de conceptualidad, vino uno de los peak del evento y nada mejor que el mismo Mikael anunciara un single del  “Morningrise”, el cual se trató de “Advent”, una aclamada pieza de la era antigua de la banda y que, al pasar los años, tiene mejor ejecución y percusión, sumado a una reposada y perfecta técnica gutural de “Miguelito”, la cual no se vió afectada a pesar de la edad del frontman de la agrupación.

Opeth prosigue con su misa con otro single (último) del “Pale Communion”. Se trató de “Elysian Woes” y fue escuchada con mucha dedicación: gran parte del teatro con un silencio atencional a la canción, pues sonó muy limpia y pulcra. Luego entra en acción una de las pistas que inauguran el “Damnation” y “Windowpane” generó una especial efervescencia con una gran performance de Martín Méndez en el bajo. Continúa el concierto con una gran y poderosa “The Devil’s Orchard” y nuevamente el público cautivado por este single que ya es parte de los shows.

Llega el segundo peak del recital y una pieza del “My Arms, Your Hearse” se hizo presente y el Caupolicán se vino abajo con “April Ethereal”. Una canción en que la cancha del teatro enloqueció y los saltos fueron constantes gran parte de la canción. La fiereza del tema impresionó, sobre todo Svalberg con los teclados que fueron bien orquestados junto a la destreza de “Axe” en su puesto de baterista.

El espectáculo debía continuar y las últimas canciones del setlist fueron “Heir Apparent” (Watershed) y “The Grand Conjuration” (Ghost Reveries). Ambos temas abrazados por la fanaticada y que fueron coreados con intensidad. Mas no se podía pedir en ese momento y se retiran del escenario para luego volver con el encore y terminar esta orquesta death metal progresiva y con la ya clasiquera final de cierre Deliverance, corte del álbum del mismo nombre.

Catorce minutos de absoluta tecnicidad, riffs a tope y los growls de Åkerfeldt, sumando partes técnicas y tranquilas dan por finalizada la tercera velada de Opeth en Chile. Juraron en la antesala que su show sería un repaso por su carrera musical y lo cumplieron. Desde la memoria colectiva de este concierto, los mejores momentos y peak de emoción fue escuchar “Advent” y “April Ethereal”: ambos temas recordaron al mismo sonido que ofrecieron el el Albert Royal (Inglaterra) por el año 2010 y que está registrado en DVD.

Este concierto es considerado, desde la fanaticada y especialistas, en una de las mejores presentaciones que han tenido los reyes del death metal progresivo en nuestro país. Un setlist equilibrado pero distante a la presentación anterior que fue más heavy que de hard rock progresivo. La esencia fue reivindicada.

Recuerda que Opeth se presentará, una vez más, en Chile en el Movistar Arena el domingo 1 de noviembre del 2026 y será el punto de partida de la gira “The Last Will And Testament Latin American Pt.2”. La producción está bajo el alero de The Fanlab y los tickets puedes adquirirlos en Puntoticket.