Fotografías: Bastián Spencer | Instagram: @bastian_spencer

Entrar al Teatro Municipal de Santiago para ver a Los Tres ya hacía que la noche se sintiera distinta. Butacas rojas, balcones dorados, lámparas que parecían sacadas de otra época y un ambiente más cercano a una gala de ópera que a un concierto de rock. Aun así, en el aire estaba la misma ansiedad de siempre antes de que salga una banda que te marcó la vida. A las 20:15, los murmullos se convirtieron en aplausos rítmicos, como si quisiéramos empujar el telón con las manos para que Los Tres salgan en escena. Se apagaron las luces, sonó la voz en off del teatro recordando que no se podía comer ni tomar en la sala “para cuidar este espacio patrimonial”, y recién ahí empezó de verdad el ritual del rock chileno.

La banda salió saludando, con Álvaro Henríquez avisando que iban a tocar “XCLNT” (excelente) por completo. Partir con “Cantar y Amar” fue un golpe directo al corazón con esa letra que habla de estar “asombrado de estar aquí de vuelta” y de no aburrirse nunca de cantar y amar, se sentía escrita para este momento, un resumen de todo lo que significaba ver a la formación clásica estrenando su primer álbum de estudio en 26 años, en un teatro cargado de historia. En vivo, la canción creció todavía más con el bajo de Titae llenando la sala, las guitarras sonaron clarísimas, las gráficas de la canción en la pantalla y la voz de Álvaro, algo más gastada pero igual de certera, le dio ese tono de retorno peleado y ganado a pulso con la formación original de la banda, previamente con un exitoso show del álbum en el Teatro Universidad de Concepción.

El repertorio completo de “XCLNT” se escuchó como un viaje nuevo, pero con el ADN reconocible de Los Tres. Hubo momentos más introspectivos, otros más incisivos, pero dos canciones quedaron dando vueltas en la cabeza. “INRI”, con su base media rockabilly y esa lista de objetos robados donde se cuela un crucifijo marcado con esas cuatro letras, en el Municipal adquirió otra dimensión. Era imposible no pensar en aquel insólito parte policial de los años 80 que el padre de Álvaro Henríquez recibió en su juzgado, donde un carabinero confundido ante la falta de marca del objeto religioso anotó textualmente en el inventario: “un crucifijo marca INRI”

Con ese origen, la banda sigue riéndose del absurdo chileno con elegancia y mala leche al mismo tiempo. Y hacia el final, “Que Vuele” sonó mucho más rockera y cruda. Las guitarras tomaron el protagonismo con un ritmo acelerado que a varios nos hizo recordar la fuerza de los tiempos de Pettinellis. Escuchar por primera vez todo ese material nuevo en un teatro pensado para orquestas, en un silencio casi religioso entre canción y canción, fue una experiencia poco común para un show de rock.

Fotografías: Bastián Spencer | Instagram: @bastian_spencer

Tras la última nota del disco vino un intermedio de quince minutos. La gente se levantó con calma, fue al baño, respiró, conversó bajito sobre las nuevas canciones. Con el mismo Álvaro anunciando sin rodeos que ahora vienen “las que sí conocen”.

Y cumplió. “Gato Por Liebre” encendió la segunda parte con ese ritmo trotador tan típico de la banda, mezcla de ironía y picardía. Pero el verdadero terremoto llegó con “La Torre de Babel”, el Municipal era un karaoke completo para cantar ese relato de desencuentros y descontrol como si fuera un himno nacional paralelo. Los coros retumbando en una sala con esa acústica hicieron que la canción creciera hacia arriba, creando una especie de canto colectivo bien apretado.

Con “Un Amor Violento” el teatro se partió en dos entre quienes la cantaban con los ojos cerrados y quienes la grababan en la memoria por primera vez. En vivo, la combinación de una letra obsesiva, guitarras que se guardaban la distorsión y la voz de Henríquez al borde del quiebre hizo que sonara menos como una balada romántica y más como un secreto oscuro. Los coros del público llegaron tan fuerte que por momentos parecía que la banda estuviera acompañando a la sala, y no al revés. El cierre de ese bloque con “He Barrido el Sol” desató la euforia general con palmas y versos gritados como si hubiéramos vuelto por un rato al Chile de los 90, pero con la elegancia de un teatro que normalmente escucha música clásica y ópera.

Fotografías: Bastián Spencer | Instagram: @bastian_spencer

En esta canción Álvaro dijo “con esta nos despedimos”, parecía un final lógico. Pero todavía quedaba algo más. Tras un pequeño corte, volvieron para celebrar el cumpleaños de Titae. Con torta, velas, y el “Cumpleaños Feliz” cantado por todo el Teatro Municipal, fue un momento cercano y emotivo en el escenario más formal del país. Desde ahí, la recta final fue puro simbolismo.

“La Espada & la Pared” llegó con un guiño a “Tren al Sur” de Los Prisioneros, cuando Henríquez se despachó ese “y no me digas pobre, por ir viajando en este tren al sur” que desató la ovación instantánea. Y el cierre con “Tu Cariño Se Me Va”, en su versión más rockera, terminó de encender la última chispa con la batería al frente, sonando potente y llenando la acústica de todo el teatro, junto a toda la sala cantando a viva voz un clásico de Buddy Richard pasado por la licuadora pesada y rockera de Los Tres.

 

Cuando se encendieron las luces, la sensación que quedó era evidente. Los Tres no solo habían presentado un disco nuevo, sino que habían demostrado que todavía pueden escribir un capítulo importante de su historia en un escenario a la altura de su leyenda. Y mientras salíamos por la calle Agustinas en pleno centro de Santiago, una línea de la noche me quedó dando vueltas en la cabeza como un mantra difícil de olvidar: “Me aburriré de todo menos de cantar y amar”. Esa frase de la misma canción “Cantar y Amar” corrobora que después de lo vivido en el Municipal, cuesta no creerles.

Setlist

XCLNT

  1. Cantar y Amar
  2. Como Llegaste Te Vas
  3. La Vida al Revés
  4. Al Menos Solo Por Hoy
  5. Peor Que Mal
  6. Perro Muerto
  7. Vendaval de Otoño
  8. INRI
  9. Empelota
  10. Alma a la Deriva
  11. Que Vuele

Intermedio

  1. Gato Por Liebre
  2. La Torre de Babel
  3. Hojas de Té
  4. Un Amor Violento
  5. He Barrido el Sol

Encore:

  1. La Espada & la Pared
  2. Tu Cariño Se Me Va
    (Buddy Richard cover)

Por Angel Ordenes

Periodista y redactor en Rock Legacy | Instagram: @shadowangel__

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