10 minutos antes de empezar el show, dos monjes se paseaban por un repleto Teatro Cariola, limpiando con incienso y palo santo, dando un toque de misticismo al ambiente. Posterior a esto, hubo un pequeño retraso en el inicio del show, empezando a las 19:10 con un público efervescente que no paraba de pedir el inicio con muchas ansias.
Al momento de comenzar, se transmitieron imágenes en conmemoración a antiguos integrantes del elenco y a otros ya fallecidos, evocando la emotividad de los espectadores y el elenco, con este ambiente, comienza Jesucristo MetalStar con un solo de guitarra de Francisco Urrutia, la bajista América Soto, el baterista Hillthsson Miranda y el tecladista Franco Urrutia; entran los bailarines y actores desde el público, dando paso a una “Obertura” despampanante.
Al mas puro estilo del power metal Jaime Salva (Judas) se luce en la “Canción de Judas” alcanzando varios matices de voz, poderoso y llamativo, dando paso al entusiasmo de los espectadores. Luego, en “Cuéntanos, Dinos lo Que Va a Pasar” se presenta Danna Sánchez como María Magdalena y al nuevo Jesús, Feliciano Saldías, en una impecable interpretación, donde ambos conectan con la nostalgia del pasado Jesucristo SuperStar, al poder emular perfectamente los registros vocales de la obra original en español, causando la euforia de la gente presente.
Después María Magdalena cantando en solitario “Todo Estará en Paz” siguió aumentando la nostalgia de las personas gracias a la similitud con Ángela Carrasco, ex actriz y cantante de la obra en 1975.
Suenan las campanas, en un ambiente tétrico y tenebroso, aparece Víctor Escobar como Anás, y Cesar Vigoroux en el papel de Caifás, dando un aura muy oscura y un ambiente más denso y metalero con el tema “Jesús Morirá”; maldad quebrada con “Hossana”, canción que nos da la primera performance de reclamo político de la obra, momento en que los bailarines y actores corrían entre el público repartiendo panfletos con el mensaje “Contra el Abuso y la Tiranía, REBÉLATE”, causando sorpresa y curiosidad de los asistentes.
En “Simón Zelotes” es cuando por primera vez se lucen más los bailarines, con una coordinada y entretenida coreografía que hizo mover a los espectadores y después de todo el baile, nos trasladan a un ambiente más tranquilo con “Pobre Jerusalén” regalándonos un bonito dúo vocal de Jesús junto a Judas.
Pasamos de un agradable dúo a “Sueño de Pilatos”, que da paso a Oscar Cueto actuando como Poncio Pilatos y nos regala una performance bastante artística donde lo podemos ver sentado en una silla, totalmente solo y en casi completa oscuridad, con un video de fondo mostrando imágenes, haciendo alusión a las pesadillas, Oscar Cueto demuestra sus cualidades actorales en este momento.
En “El Templo”, bailarines y Jesús se lucen sobre el escenario transfiriendo oscuridad e histeria a los presentes, buen momento para pasar a “Es Más que Amor” cantada por María Magdalena, que fue actuada por una pareja de bailarines en una danza artística.
En “Di que no me condenaré” ocurre el primer percance de la noche, con problemas técnicos en guitarras, el cual afortunadamente no obstruyó el buen avance del musical, que siguió con Judas y Anás en un dúo armónico, dando un cierre al tema con mucha melancolía.
Además “La última cena” nos expone a los doce apóstoles, que no quedó exenta de buenas performances artísticas, dejando el terreno listo para la canción más difícil de la velada; “Getsemaní”, momento que se llevó todos los aplausos de la noche con una limpia y compleja interpretación de Feliciano Saldías, transmitiendo una actuación dramática, real y llena de sentimiento, que con un canto emocionante avivó el vitoreo de los asistentes.
Con “El Arresto” sombras oscuras danzan alrededor de Jesús y Caifás junto a dos generales armados, amenazan con matarlo, haciendo alusión a la tiranía, las persecuciones políticas y la represión contra las personas.
Pasamos a la “Canción de Herodes”, cantada por Sebastián Longhi, momento que hizo reír a la audiencia gracias a su circo de bailarines muy a lo charlestones y su caricaturesca y excelente actuación, que no estuvo exenta de un pequeño percance, en el que por unos minutos le apagaron el micrófono, pero con mucho profesionalismo, cantó sin este y nos dio aún más conexión con la obra y más humor.
Casi llegando a las partes finales del musical en “Todo ha Sido un Sueño”, María Magdalena y Pedro se lucen en un emotivo dúo, provocando los aplausos de la gente, encaminándonos a la oscura “Muerte de Judas”, Heavy Metal en su máximo esplendor, doble bombo, bajo pronunciado, guitarra estridente y teclados marcados. Judas toma protagonismo con una poderosa y representativa ejecución, de su miedo y muerte, mostrando un excelso rango vocal, notas altas y limpias, nada que envidiar a Judas Priest.
“Juicio ante Pilatos” representado con risas maquiavélicas al inicio, super fuerte e intenso, de los temas más metaleros del show, nos pasan a “Superstar” con los ángeles (bailarines) y Judas todos de rojo, cantando a coro y danzando con todo el Rock, como si de una misa Dark Gospel se tratase.
Finalmente, en “La Crucifixión” vemos a Jesús en la cruz, una demostración dolorosa, triste y llena de sufrimiento, los actores nos dan llanto y sollozos y el público silencio. Se suma el tema “Juan Diecinueve Cuarenta y Uno” a Cristo Crucificado, el teclado toma protagonismo al escucharse solo, demuestra habilidad musical jugando entre dos o tres sonidos de forma paralela cargando con más ambiente en el lugar y dando por finalizada la obra.
Los asistentes se pusieron de pie y aplaudieron el espléndido evento; emocionados y muy satisfechos con lo que acaban de presenciar, terminan con una alegoría a coro en contra del presidente actual, que vitoreó gran parte del teatro.


