En un lejano 7 de julio del 2000, In Flames lanzó al mercado su cuarta producción musical: “Clayman”. Según la crítica, es considerada como uno de los mejores trabajos musicales en su larga trayectoria; y curiosamente, este es punto inicial en que lentamente comenzó a alejarse de sus orígenes del melodic death metal de la década de los noventa y el tránsito a una propuesta más alternativa de su extenso catálogo.
El álbum tiene una duración cercana a los cincuenta minutos y está compuesto por trece canciones que, a más de veinticinco años, se ha posicionado como una obra de culto para los fans de la agrupación originaria de Suecia. Con su característica carátula, una reinterpretación del “Hombre de Vitruvio” de Leonardo da Vinci, la banda experimentó nuevas formas de hacer música y fue el comienzo de una era de innovación.
Con “Clayman”, su fuerza musical es potente de principio a fin: todas sus canciones transmiten una intensidad en que no decae y gran parte del trabajo presenta perfectas transiciones entre una canción y otra. La bienvenida del disco son sus primeros cortes: “Bullet Ride” y “Pinball” son las que arrasan en la apertura y que dejan en claro la nueva versión de In Flames.
“Only for the Weak”, sin duda, es la canción más conocida; siendo el actual himno del disco y single fijo en sus conciertos. Destacar también que “Square Nothing” y la homónima del álbum transmiten la modernidad e intensidad del antiguo y el nuevo metal de dos décadas atrás; mientras que “Swin” y “Suburban me” entrega frescura y versatilidad, que son apoyados con sintetizadores en ciertas pasajes de las canciones.
Respecto al sonido, es interesante distinguir (ahora con más de dos décadas de antigüedad), y si se compara con antecesores importantes, por ejemplo, como el disco “Lunar Strain”, presenta una mayor fuerza y versatilidad en las guitarras a una tendencia más libre sin perder la rudeza melódica. El bajo y baterías acompañan sin extraviar su protagonismo junto a la voz de Anders Friden.
La editorial lírica de “Clayman” cambia respecto a sus anteriores predecesores: desde la narrativa cósmica y de fantasía en álbumes como el “Colony” y “Whoracle”, pasó a ser un trabajo vinculado a las sensibles cualidades del ser humano con una perspectiva de introspección propia y secuelas psicológicas. Estos elementos fueron el comienzo para entender la actual era de In Flames.
Con “Clayman”, In Flames ya demostró que su propuesta “disruptiva” fue la forma en sentir que su música fluye de esta manera y se sienten cómodos con su actual influencia, pero sin renegar sus comienzos porque es la base de la esencia de los suecos en estos tiempos modernos. El alternative metal fue lo que nació en su búsqueda definitiva de la banda.
Cabe recordar que el martes 21, en el Teatro Cariola, In Flames se presenta una vez más en Chile en el contexto de su tour latinoamericano. Las entradas se pueden adquirir en Ticketplus y la organización está a cargo de Chargola Producciones y Powerprods.

