La noche de este domingo 15 de marzo quedará registrada como la décima visita de Symphony X a Santiago, esta vez en el marco de su gira de treinta años. La cita fue en el Teatro Teletón, un recinto que, pese a no ser el más habitual para conciertos de metal, terminó siendo el escenario adecuado para una velada marcada por la precisión musical, el carisma escénico y una conexión total con el público.
Andy Addams: treinta minutos de guitarra instrumental
La jornada comenzó puntualmente a las 19:30 horas con Andy Addams, músico colombiano radicado en Estados Unidos, quien tuvo la misión de abrir los fuegos. Addams llegaba al país sin ser conocido en demasía por quienes asistimos al evento, más allá de que en su currículum aparezca abriendo shows para bandas como Angra, Skid Row y los propios Symphony X.
En el Teatro Teletón, el guitarrista se presentó en formato trío, acompañado por la bajista Elizabeth Schembri y el baterista “Chucho” Romero. Su propuesta instrumental se basó en melodías limpias, técnica depurada y un enfoque centrado en la ejecución.
Durante los treinta minutos que duró su presentación, Addams mostró solidez y oficio. Su sonido en general fue claro y la ejecución precisa ante un público que a esa hora seguía llegando al teatro.
Hacia el cierre de su set, el músico interpretó un medley que presentó como parte de sus influencias. Fue en ese momento cuando aparecieron algunos problemas de sonido, particularmente durante la interpretación de un pasaje de la canción “Under a Glass Moon” de Dream Theater, donde la guitarra se escuchaba saturada. Pese a ello, la impresión general de su presentación fue positiva, más aún cuando nos hizo viajar a nuestra infancia con la interpretación de los openings de Saint Seiya y Dragon Ball.
La presentación de Symphony X: maestría sobre el escenario del Teatro Teletón
Justo cuando el reloj marcaba las 20:30 horas, las luces del Teatro Teletón se apagaron. En el telón de fondo comenzaron a proyectarse las portadas de los discos de Symphony X para que luego la banda apareciera en escena.
El arranque fue con “Of Sins and Shadows”, seguida de “Sea of Lies” y “Out of the Ashes”. El público desde el primer minuto enloqueció, cantó, saltó y se involucró activamente en el show. La banda realizó una ejecución perfecta, con un Russell Allen que se robó la película. El frontman no solo cantó, sino que devoró el escenario de principio a fin. Su potencia vocal fue impresionante, alcanzando los agudos con solvencia y manteniendo un registro sólido durante toda la presentación, más allá de un resfrío que lo aquejaba.
Pero más allá de lo vocal, Allen también generó una conexión constante con el público. Se paseó por todo el escenario, se acercó a las primeras filas e invitó al público a corear las canciones. Sin dudas, fue el maestro de orquesta de la noche.
Por su parte, Michael Romeo estuvo preciso en cada riff y cada solo. Su ejecución fue impecable, aunque en términos escénicos se mostró concentrado y enfocado en la guitarra.
Los teclados y el bajo, si bien no fueron los protagonistas de la noche, se sintieron presentes en los momentos donde resultaban necesarios. En cuanto a Jason Rullo, este ejecutó con fuerza y precisión la batería, dándole toda la energía a la base rítmica de las canciones.
A lo largo de los doce temas que contempló el setlist, la banda recorrió las distintas etapas de su historia discográfica, pero con especial énfasis en su disco “The Divine Wings of Tragedy” (1996), del cual tocaron cuatro canciones. El resto del set consideró temas de todos los discos de la banda lanzados desde 1996.
De los casi 90 minutos que duró su presentación, algunos de los momentos de mayor euforia se vivieron durante la interpretación de “Of Sins and Shadows”, “Evolution (The Grand Design)” y “Nevermore”, canciones que desataron la respuesta inmediata del público.
Tras “Nevermore”, vino una pausa en que la banda salió del escenario por unos minutos. Al regresar Allen al escenario, presentó a sus compañeros, y el más aplaudido fue Michael Romeo, a quien el vocalista presentó como “el Jefe” y “el Maestro”. Luego de aquello, la parte final del show estuvo compuesta por “Without You”, “Dehumanized” y el cierre definitivo con “Set the World on Fire (The Lie of Lies)”, canción que generó el estallido final de la noche.
Pero antes de interpretar la canción final, Allen confirmó que su nuevo trabajo discográfico estará listo pronto, un álbum muy esperado por los fanáticos si se considera que su último lanzamiento, “Underworld”, data de 2015. Además, aseguró que volverán a Chile, con la esperanza de tener más tiempo para conocer la cultura del país.
Si bien el show no tuvo un lleno total, el público, que ocupó cerca del 90% de la capacidad del Teatro Teletón, respondió con entrega y pasión durante toda la noche. Sin dudas, fue una jornada donde los asistentes salieron satisfechos por la experiencia vivida.
Por último, es muy importante mencionar la amabilidad del personal de la producción del evento, algo que pude comprobar personalmente con el caso de una persona no vidente que asistió con su padre al show, a quienes les brindaron todas las atenciones para que pudieran disfrutar del evento sin complicaciones.
Setlist de Symphony X:
- Of Sins and Shadows.
- Sea of Lies.
- Out of the Ashes.
- The Accolade.
- Smoke and Mirrors.
- Evolution (The Grand Design).
- Communion and the Oracle.
- Inferno (Unleash the Fire).
- Nevermore.
Encore:
- Without You.
- Dehumanized.
- Set the World on Fire (The Lie of Lies).

