La decimocuarta edición de Lollapalooza Chile marcó este año un regreso simbólico: el festival volvió al Parque O’Higgins tras siete años de ausencia en este recinto, recuperando uno de los espacios más recordados de su historia en el país.
Dracma: un regreso a lo animal
La jornada inaugural comenzó con un nombre que también atraviesa su propio renacer: Dracma, agrupación nacional que recientemente concretó su retorno a los escenarios.
A las 13:45 horas, y bajo un calor que no dio tregua, el público que se agolpó frente al Banco de Chile Stage encontró su recompensa en un set directo y contundente. La banda abrió con “Verte Morir”, dando inicio a una seguidilla de canciones que repasó lo mejor de su catálogo con la intensidad que siempre ha caracterizado su propuesta. Temas como “A Sangre Fría”, “Todo Lo Que Puedo Hacer” y “Como Un Animal” fueron delineando una presentación compacta, sostenida por guitarras afiladas a cargo de Gerhard Wolleter y una pared sónica de bajo y batería de la mano de Cristian Rozas y Cote Foncea, respectivamente, y la actitud frontal de parte de Felo Foncea (voz y teclados) y Polo Vargas (voz).

El repertorio continuó con “Pobre Decepción” y “El Placer del Dragón”, antes de entrar en su recta final con dos de las piezas más emblemáticas del grupo. Primero llegó “Chilenada”, cuyos versos críticos, lejos de perder vigencia, resonaron con fuerza entre los asistentes. El cierre vino con “Hijo de Puta”, coreada a voz en cuello por el público que, pese a la temprana hora y al calor implacable, respondió con entusiasmo a cada golpe del set. Así, en ocho canciones, Dracma no solo dio el puntapié inicial a la jornada del festival, sino que también reafirmó el peso de su regreso, inaugurando esta nueva etapa frente a un público que parecía esperar precisamente ese momento.
Cleaver y su show variado
En la misma línea, los nacionales de Cleaver abrieron el lineup del Alternative Stage, haciendo un recorrido perfectamente escogido de su trayectoria musical.
Así, el grupo liderado por Carlos Cleaver, desplegó un show directo y sin concesiones, apoyado en material de su etapa más reciente, especialmente el disco “Variety Show” (2024), logrando conectar rápidamente con el público que comenzaba a llenar el recinto. Así, interpretaron temas como “Set me free”, “I just want to be you”, “Vengeance” y “Hear the silence”, todas parte de una dosis perfecta de rock local con una solidez de una banda que lleva más de una década puliendo su sonido.

Desde los primeros riffs, el cuarteto, ahora acompañado por la cantante nacional Pía Carpanetti en teclados y Vitto como mascota de la banda, dejó claro que su ADN son las líneas melódicas pegajosas, las guitarras estridentes y una energía heredera directa del rock alternativo noventero.
Completamente meritorio que Cleaver tuviera un puesto en esta edición del festival, ya que la banda pertenece a esa generación de grupos que han construido su espacio en la escena local a pulso, y en el escenario de Lollapalooza exhibieron un show eléctrico y con ambición internacional.
Consequence of Energy: nueva apuesta rockera con músicos de vasta trayectoria
En tanto, en el Lotus Stage, la misión de iniciar la jornada estuvo a cargo de la superbanda “Consequence of Energy”, quienes nos invitaron a un viaje experimental rockero, interpretando canciones de sus dos placas que incluyen títulos como “Into The Void”, “We Are One” y “Freedom”.
A pesar de su breve trayectoria como agrupación, reúne músicos chilenos con experiencia previa en otras bandas de rock y metal, tales como “The Reaktion”, “Rekiem”, “Sangre Aborigen” y “Moral Distraìda”, lo que ha ayudado a construir el sonido potente y característico de los oriundos de Pichilemu.

No podemos dejar de mencionar sus letras llenas de mensajes que te invitan al autoconocimiento, sanación y conciencia de la naturaleza y el mundo; todo acompañado con unas visuales que realmente te sacan del espacio-tiempo.
El primer día de Lollapalooza Chile 2026 dejó en claro que el rock nacional sigue más vivo que nunca. Con presentaciones llenas de energía y actitud, las bandas Cleaver, Dracma y Consequence of Energy tienen algo en común: demostraron que el talento local tiene un lugar sólido dentro de uno de los escenarios musicales más importantes del país.
Por Carla Grandón (Cleaver, Consequence of Energy) y Eduardo Soto (Dracma)

