Tras su show en el Teatro Caupolicán, Pierce the Veil concretó su tercera visita consecutiva a Chile en tres años y su segunda presentación en el recinto de calle San Diego, luego de su show de 2016.

Después de las actuaciones de la banda nacional Adelaida y de los estadounidenses HEALTH, a las 21:00 comenzó a sonar la clásica ranchera “El Rey”, señal inequívoca de que el show estaba por comenzar. “Death of an Executioner” fue el puntapié inicial que desató de inmediato la algarabía en un Caupolicán a tablero vuelto. La energía se mantuvo intensa y constante: “Bulls in the Bronx” mezcló furia y vulnerabilidad; “Pass the Nirvana” ofreció momentos de liberación emocional en medio del caos. Una que regresó a los setlists de Pierce the Veil en Chile fue “I’m Low on Gas and You Need a Jacket”, un respiro introspectivo que no se sentía desde su debut en Blondie en 2013. 

Si bien muchos fans se habrán quedado con las ganas de escuchar “Floral & Fading”, “So Far So Fake” o su versión de “Karma Police” (Radiohead), hubo perlitas como “I Don’t Care If You’re Contagious” -momento en el que hubo una ola de linternas de teléfonos encendidas desde el público-, “Yeah Boy and Doll Face”, “She Makes Dirty Words Sound Pretty” y “Wonderless”, canciones que la banda nunca había interpretado en Chile.

Fotos: Andie Borie x DG Medios

El público, completamente entregado, inundó la sala con un mar de celulares grabando cada instante, a veces complicando la experiencia para quienes buscaban vivir el momento sin un teléfono obstaculizando la vista. El bajista Jaime Preciado bailó y lanzó al público una rosa que tuvo en su boca durante el puente de “Bulls in the Bronx” e hizo —además de las segundas voces— el cardio del día al correr por el escenario prácticamente durante todo el show, mientras la audiencia coreaba y bailaba cada riff. Hubo constantemente gritos espontáneos (desde “Caraphernelia”, a modo de petición para ser interpretada en el show hasta un “mijito rico”, señal de que parece que realmente volvimos a los años 2000) y alaridos constantes, que Vic Fuentes agradeció en inglés: “Son de los mejores públicos, muchas gracias. Qué bueno haber vuelto”.

Transcurridos 50 minutos, el vocalista presentó formalmente a la banda, que incluye al guitarrista Tony Perry y al baterista que gira con ellos desde 2022, Loniel Robinson. “Emergency Contact”, que el vocalista dedicó a su esposa, y “Circles” mantuvieron el pulso emocional del show. El encore incluyó “Disasterology”, “Hold On ’Til May” y “King for a Day”, cerrando con intensidad y la conexión emocional que caracteriza la gira.

El show concluyó, como en el resto de la gira, con “Amor Prohibido” de Selena sonando por los altoparlantes mientras el público comenzaba a abandonar el recinto aún extasiados por lo vivido.

Pierce the Veil confirmó que no sólo perfora el velo de la emoción, sino que lo despliega: catarsis, nostalgia, potencia y conexión colectiva se entrelazan y hacen de un concierto suyo un palacio del sentimiento donde todos y todas sus fans son reyes y reinas por un día.

Por Eduardo Soto González

Profesor de Inglés de profesión, cronista musical por vocación.