Por fin, después de más de dos décadas de carrera, Skillet aterrizó por primera vez en Chile para cumplir el sueño de miles de fanáticos que esperaban este momento desde hace años. El encuentro se dio en un Teatro Cariola completamente sold out, con cerca de 1.500 personas y un ambiente eléctrico desde las primeras horas de la tarde.

 

Las puertas se abrieron a las 19:00 horas, pero desde mucho antes ya había filas que rodeaban la manzana. Dentro del recinto, la música de fondo —una potente selección de clásicos del nu metal— fue coreada a todo pulmón por los fans, que con cada tema hacían temblar el teatro. La energía era tan intensa que incluso antes del primer acorde en vivo, el ambiente ya se sentía como el inicio de algo histórico.

A las 20:00 horas, subieron al escenario los nacionales Antes Muertos, encargados de abrir la jornada. La banda fue recibida con una ovación por un público que ya llenaba casi por completo el Cariola. Con una descarga de riffs potentes y actitud feroz, comenzaron con “Ilusionistas”, marcando el tono de la noche. Siguieron con “El estandarte de los indignos”, desatando los primeros pogos, y “Mi reflejo”, donde la conexión con la audiencia se hizo evidente.

En “Lo que sube tiene que bajar”, las palmas acompañaron al coro, y la intensidad subió aún más con “Dónde estás”, uno de los momentos más emotivos del set. Cerraron con “Máquinas sociales”, dejando el escenario encendido y a un público totalmente preparado para recibir a Skillet. El vocalista Chapel estuvo a la altura, moviéndose con seguridad y logrando encender el ambiente antes del esperado debut de la banda estadounidense.

Galería | Skillet: Antes Muertos en Teatro Cariola

A las 21:00 horas, con el teatro en completa oscuridad, las luces estallaron y Skillet apareció en escena con “Surviving the Game”, del álbum “Dominion” (2022). ¡Qué energía del público desde los primeros riffs! El Cariola vibraba al máximo. John Cooper mostró desde el primer segundo toda su fuerza, con saltos y una voz impecable que hicieron retumbar el lugar.

La segunda canción fue “Feel Invincible”, con John girando su bajo sobre el cuerpo, su marca registrada, mientras era recibido con aplausos y gritos. En la introducción de “Rise”, Jen Ledger demostró todo su talento en la batería, sumando su voz con un toque mágico que elevó el tema.

En “Awake and Alive”, Cooper apareció acompañado del violonchelista, desatando uno de los duetos más impactantes de la noche junto a Jen, haciendo que el público rugiera en cada estribillo. En ese momento, ya nadie tenía voz; todos estaban completamente entregados.

Durante una breve pausa, el público no dejó de corear. John, sonriente, improvisó un fragmento de “Living on a Prayer” de Bon Jovi antes de que todo explotara nuevamente con “Sick of It”, haciendo saltar a todos los presentes. La interacción entre banda y público fue constante, con las manos levantadas en cada grito y los coros coreados con total entrega.

“Legendary” llegó con una energía arrolladora, mostrando el costado más electrónico de la banda, y con un público que respondía como si cada tema fuera un clásico absoluto. Antes de “Never Surrender”, las luces bajaron y cientos de linternas iluminaron el teatro mientras John compartía un discurso cargado de emoción sobre la fe, la superación y la esperanza. Fue uno de los momentos más conmovedores de la noche.

Sin descanso, el grupo desató “Whispers in the Dark”, con un solo impresionante de Seth Morrison, que fue ovacionado por el público chileno. Luego, con un mensaje sobre Jesús siendo su héroe, John presentó “Hero”, y antes de comenzar agradeció con entusiasmo el recibimiento reiteró sus ganas de volver pronto

El público respondió con un rugido de euforia. Jen dejó la batería para cantar al frente junto a John, en uno de los momentos más intensos y coreados de la noche.

La intensidad no bajó con “Not Gonna Die”, donde las voces del público opacaban la del propio vocalista, y siguieron con “Unpopular”, del nuevo álbum “Revolution” (2024), que sonó como un verdadero golpe, con Morrison brillando en los solos. Sin pausa, continuaron con “Psycho in My Head”, recibida con saltos y gritos de un público que aún tenía energía de sobra para los grandes hits.

Cuando comenzaron las notas del violonchelo, ya todos sabían lo que venía: “Comatose”. Fue un momento de pura emoción, casi espiritual. La interpretación se sintió como una plegaria colectiva. Y el punto máximo llegó con “Monster”, himno absoluto coreado por todos los presentes a todo pulmón, dejando al teatro temblando.

Entre gritos de “Olé, olé, olé, olé, Skillet, Skillet!”, el cuarteto regresó para cerrar con “The Resistance”, coronando la noche con un estallido final. John abrazó a su esposa y guitarrista Korey Cooper, dándole un beso mientras la multitud los ovacionaba sin descanso.

El debut de Skillet en Chile fue mucho más que un concierto: fue una celebración de fe, fuerza y conexión. Una noche donde cada canción se sintió como una promesa cumplida y donde el público chileno demostró por qué valía la pena esperar tanto. Si algo quedó claro, es que Skillet volverá, y cuando lo haga, el Cariola —o cualquier otro recinto— los recibirá con la misma pasión y entrega que marcaron este histórico debut.

Galería | Skillet en Teatro Cariola

 

 

 

Por Kami

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