Lanzado en agosto de 2009, “Awake” marcó un antes y un después en la historia de Skillet. Este álbum no solo consolidó a la banda dentro del rock mundial, sino que redefinió lo que significa combinar potencia, melodía y espiritualidad dentro de un mismo lenguaje sonoro. A más de una década de su lanzamiento, sigue siendo su obra más influyente: una mezcla de catarsis y redención que convirtió a la banda en una voz transversal dentro del metal moderno.
Desde sus primeros segundos, “Awake” impone una tensión emocional intensa. Guitarras densas, cuerdas orquestales y una producción cinematográfica envuelven letras que no huyen del conflicto, sino que lo abrazan. Es un disco que suena a lucha interna, a caída y redención, la oscuridad buscando luz. En su narrativa, cada canción representa un fragmento de esa batalla espiritual que define a la banda.
Track by track: la dualidad hecha sonido
“Hero” abre el disco como un grito de auxilio. “I need a hero to save me now” resume la necesidad de un salvador en medio del caos. Es directo, épico y con la fuerza vocal que caracteriza a John Cooper, acompañado por los coros potentes de Jen Ledger, cuya voz agrega un contraste angelical al tono bélico del tema.
“Monster”, el mayor éxito comercial del grupo, convirtió el conflicto interior en un himno generacional. Con riffs agresivos y un bajo vibrante, la canción explora el miedo a los propios impulsos. Es la perfecta síntesis del espíritu de “Awake”: un monstruo que lucha por seguir siendo humano.
En “Don’t Wake Me”, la banda se sumerge en una melancolía más íntima. El piano y los arreglos de cuerda suavizan la distorsión, invitando a una pausa entre tanta furia. Es la primera de varias canciones que demuestran que Skillet puede emocionar sin perder intensidad.
“Awake and Alive” es la pieza central del disco: poderosa, esperanzadora, con un mensaje de resistencia. El diálogo entre las voces masculina y femenina simboliza el equilibrio entre fortaleza y sensibilidad, y su estructura épica la ha convertido en uno de los momentos más memorables en vivo.
“One Day Too Late” introduce una reflexión sobre el tiempo y las segundas oportunidades, mientras “It’s Not Me, It’s You” descarga una energía de liberación y ruptura que reafirma la identidad rockera de la banda.
En “Should’ve When You Could’ve”, John Cooper canta desde el arrepentimiento, y en “Believe” aparece el costado más espiritual del grupo, con una atmósfera electrónica y contemplativa que recuerda su raíz de fe.
“Forgiven” es una joya emocional, una declaración de aceptación y redención que se construye capa a capa hasta alcanzar un clímax casi litúrgico. “Sometimes” y “Never Surrender” mantienen el tono introspectivo y esperanzador, transformando el dolor en una afirmación de vida.
El disco culmina con “Lucy”, una de las canciones más conmovedoras de su carrera. Basada en una historia real de pérdida y duelo, es una balada que destila honestidad y vulnerabilidad. Sin grandes arreglos, solo emoción pura. Es el silencio después de la tormenta, el cierre que da sentido al viaje completo.
Con “Awake”, Skillet alcanzó una madurez artística que los catapultó a un público mucho más amplio. El álbum debutó en el #2 del Billboard 200, obtuvo disco de platino en Estados Unidos y convirtió a la banda en una presencia constante en festivales internacionales. Pero más allá de los números, su importancia radica en algo más profundo: fue el disco que les permitió unir dos mundos —el rock espiritual y el metal mainstream— sin perder autenticidad.
Dieciséis años después del disco que cambió su historia, Skillet llega por primera vez a Chile para encontrarse cara a cara con un público que los ha seguido durante años a través de su música. Su presentación promete ser una celebración de esa energía que “Awake” encendió: la unión entre fuerza, emoción y esperanza.
La banda se presentará en Santiago el martes 28 de octubre, a las 21:00 horas, en el Teatro Cariola (San Diego 246). Las entradas ya están disponibles a través de Ticketplus Chile.
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